- Valor de producción de granos básicos en Centroamérica se podría incrementar integrando a los pequeños productores
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MANAGUA Y JINOTEGA
El valor bruto de la producción de maíz y frijol en Centroamérica supera los 1,100 millones de dólares anuales, pero podría ser superior si se logra una mayor integración de los productores y se mejoran los procesos productivos y de comercialización.
Un informe del Proyecto Red de Innovación Agrícola (Red SICTA) destaca que la solución a los problemas sociales, económicos y ambientales de más de un millón de familias de pequeños agricultores centroamericanos no puede quedarse a nivel de finca, ni obviar acciones de preproducción, transformación y comercio.
En el estudio Mapeo de Cadenas Agroalimentarias de Maíz Blanco y Frijol en Centroamérica se analiza el “alto grado de importancia social y económica” que tienen ambos cultivos para la región, pero además se recomienda la integración de los productores en toda la cadena.
Detalla que más de un millón de familias de pequeños y medianos agricultores se garantizan su alimento cultivando maíz y frijoles. Los excedentes que pueden comercializar les sirven para afrontar otros gastos básicos familiares.
El estudio reitera que la producción de maíz y frijol “está muy ligada a las principales causas de la pobreza rural: aislamiento geográfico, poco acceso a servicios públicos, bajo nivel de educación y deterioro ambiental”. Así también a factores productivos como la siembra en laderas, el uso de tecnologías manuales, la dispersión de los productores y el uso limitado de semillas mejoradas.
La investigación además se enfoca en “la poco desarrollada industria de los granos básicos”.
“La mayor parte de la materia prima que utilizan para elaborar harinas, boquitas, frijoles enlatados y otros derivados, la compran fuera de la región, porque el precio internacional de estos granos es más bajo”, señala el informe.
La Red SICTA es una iniciativa conjunta de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la cual tiene como objetivo contribuir al desarrollo de una producción agrícola sostenible, con lo cual se espera mejorar los ingresos y las condiciones de vida de los productores.
LLAMAN A PROTEGER SEMILLAS CRIOLLAS
El maíz y el frijol son dos de los cultivos que forman parte de una campaña que a nivel nacional e internacional desarrolla un grupo de organismos, para proteger las semillas criollas de estos y otros rubros.
El Grupo de Promoción de la Agricultura Ecológica (GPAE) y el organismo no gubernamental SWISSAID impulsan la citada campaña para proteger la biodiversidad, según declaró Marisol Marín, representante de la campaña.
Entre las semillas que se buscan proteger sobresale el frijol de la variedad teocinte. Entretanto, en el maíz figuran las variedades pujagua y tuza morada.
La campaña del GPAE/SWISSAID, que también abarca a otros países del istmo, Colombia y Ecuador entre otros, pretende además sensibilizar a los agricultores sobre las amenazas ecológicas, económicas, sociales y culturales que representan los transgénicos y semillas mejoradas, según sus representantes.