¿Hasta dónde llegarán?

Las bolsas latinoamericanas han batido récords todo el año. Pero algunas señales externas han encendido una luz amarilla [doap_box title=»Economías fortalecidas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Se espera que las economías regionales sigan creciendo, apoyadas en la fortaleza de la demanda interna y el aumento en las exportaciones. Un indicador que refleja el buen momento de los países […]

  • Las bolsas latinoamericanas han batido récords todo el año. Pero algunas señales externas han encendido una luz amarilla
[doap_box title=»Economías fortalecidas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Se espera que las economías regionales sigan creciendo, apoyadas en la fortaleza de la demanda interna y el aumento en las exportaciones.

Un indicador que refleja el buen momento de los países son las calificaciones de riesgo, donde Brasil, Colombia y Perú están prontos a obtener su investment grade, un selecto grupo de naciones que en la región sólo integran Chile y México.

Es que con el estatus de investment grade muchos inversionistas estadounidenses pasarán a tener luz verde para invertir en títulos de estos países. “Esperamos que Perú consiga el investment grade en 2008”, vaticina Jorge Luis Rodríguez, jefe de análisis de Centura Sociedad Agente de Bolsa, en Lima.

Pero en materia bursátil la incertidumbre global y la mayor volatilidad implícita imponen la necesidad de dotar de una administración más activa a las carteras.

Los analistas recomiendan evitar subestimar riesgos y ser selectivos. Más allá de ajustes de precios puntuales, con cinco años consecutivos de alzas, para algunos puede comenzar a ser difícil encontrar acciones baratas. Brasil sigue siendo el mercado más atractivo y barato de la región.

La pregunta del millón pareciera ser cuán racional o irracional es la exuberancia que viven los mercados accionarios latinoamericanos desde hace un tiempo.

En este sentido, el ex titular de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, advirtió recientemente que el auge de la liquidez global no durará para siempre. Pero no se animó a dar pronósticos. Como él dice, “no se puede estar totalmente seguro de la existencia de una burbuja hasta después que ésta explote”.

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    Buenos Aires

    Marcelo Altieri es uno de los tantos noveles inversionistas que descubrieron recientemente el universo de las acciones y los títulos públicos. Hace tres años este corredor de seguros de 37 años, que reside en Buenos Aires, siguió los consejos de un amigo y canalizó parte de sus ahorros en el mercado bursátil. Mal no le ha ido. Su cartera se ha valorizado muy por encima de sus expectativas.

    Pero hoy tiene dudas de qué hacer con sus activos. “Hasta hace poco, cuando todas las noticias locales e internacionales eran favorables, estaba decidido a mantener mi portafolio… Pero pareciera que el cielo se ha nublado de golpe: Ahora hay que estar alerta con lo que sucede en China, las tasas, el dólar, las materias primas, la economía global y muchas otras cosas”, dice.

    La incertidumbre de Altieri también invade a inversionistas avezados de la industria financiera. Especialmente desde que la tasa implícita en los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzara recientemente los niveles más altos de los últimos cinco años y desatara un ajuste en los precios de los activos latinoamericanos. “El miedo a una subida generalizada en las tasas de interés instaló la volatilidad en los mercados”, dice Antonio Martínez, analista de renta fija latinoamericana del banco español Finantia Sofinloc, en Madrid. El incremento del rendimiento de los bonos del Tesoro aumentó la percepción de que la Reserva Federal podría subir su tasa al 5.50 por ciento para fines de año. Como si esto fuera poco, el Banco Central Europeo (BCE) elevó recientemente su tasa al 4 por ciento, su mayor nivel desde 2001, confirmando que el ciclo alcista tampoco llegó a su fin en el Viejo Continente.

    Con todo esto se nublan las promesas de tener en 2007 otro año de buenos dividendos para los inversionistas en activos latinoamericanos. Bolsas como las de México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Argentina han alcanzado durante el primer semestre nuevos récords gracias a una combinación de bajas tasas de interés en las economías, inflaciones moderadas e importantes ganancias corporativas.

    Una bonanza que lleva varios años. Tanto que Ben Bernanke y Jean-Claude Trichet —los mandamases de la Fed y el BCE— no se cansan de remarcar que los inversionistas subestiman el nivel de riesgo que se asume para los mercados globales. Para muchos, la clave está en discernir si los recientes vaivenes son un cambio de tendencia o sólo correcciones momentáneas.

    La preocupación por la inflación tradicionalmente ha generado retrocesos en los flujos de capitales hacia mercados emergentes que suelen optar por buscar refugio en activos más seguros. A simple vista podría pensarse que un endurecimiento de las condiciones crediticias globales afectaría a las empresas y los gobiernos soberanos de la región. Sin embargo, las principales naciones latinoamericanas parecen estar mucho mejor preparadas para los shocks externos que en los 90. Martínez, de Finantia Sofinloc, resalta su independencia financiera. “Ya no dependen tanto del flujo de capital externo”. Además, los superávit comerciales y fiscales y tipos de cambio más flexibles que exhiben muchos países les ha permitido acumular abundantes reservas en divisas.

    En la década pasada, las crisis que se esparcieron por el sudeste asiático, Rusia, Brasil y Argentina tuvieron un detonante común: Los altos niveles de préstamos tomados en dólares. Hoy, en cambio, los países emergentes se están endeudando cada vez más en moneda local, emitida en sus propios mercados y con condiciones de plazo y tasas mucho más favorables, lo que los hace más resistentes para soportar corridas en los mercados bursátiles.

    LA DUDA DE LOS COMMODITIES

    Y no son pocos los que creen que una reducción del optimismo entre los inversionistas podría aliviar los crecientes esfuerzos de las autoridades monetarias de varios países para evitar la apreciación de las monedas.

    Los períodos de tasas altas en Estados Unidos han estado acompañados de un fortalecimiento del dólar y una caída en los precios de las materias primas. El tema no es menor, porque buena parte de los sólidos fundamentos de varias economías latinoamericanas se apoyan en los precios altos de commodities como el petróleo, los metales y los granos y sus derivados. Menores precios podrían traducirse en una caída en los superávit de cuenta corriente de muchos países.

    Pero son más los que creen que seguirán altos por un tiempo. “Si estuvieran en los máximos de los últimos años podría indicar la presencia de una burbuja”, dice Santiago López Alfaro, analista de Delphos Investment, en Buenos Aires, quien considera que el ciclo positivo podría durar dos o tres años más. En el sector agropecuario el auge mundial por los biocombustibles podría garantizarle firmeza a la soja y al maíz.

    Pero existen variables que hay que seguir. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años es crucial para establecer las tasas de los préstamos hipotecarios estadounidenses. Por eso, es importante monitorear la evolución de este negocio en Estados Unidos, donde ha aumentado la morosidad. Como en los 80, un crack en este mercado podría dejar fuertes huellas en los sistemas financieros. Otra que hay que seguir de cerca es la evolución de la liquidez global.

    José Alberto Galván López, director de Análisis de Renta Variable y Deuda Corporativa de BBVA Bancomer, en México, recomienda seguir al yen y las denominadas operaciones de carry trade. “Buena parte de la liquidez que está en el mundo proviene de Asia”, dice. “Muchos inversionistas se financian tomando préstamos en moneda japonesa”.

    En una operación clásica de carry trade, un inversionista toma prestado dinero en una moneda con bajas tasas de interés para invertir en otras que ofrecen mayores retornos. Si la moneda japonesa comenzara a apreciarse podría ser un indicador que los inversionistas estén comprando yenes para cancelar posiciones.

    A la hora de predecir el futuro de las bolsas latinas, la pregunta es qué pasará cuando explote la burbuja en el mercado accionario chino. La Bolsa de Lima, donde predominan las empresas mineras, sufrió recientemente importantes cimbronazos a causa de los vaivenes en la Bolsa de Shanghai, que vive un frenesí sin precedentes. “La buena noticia es que la conexión de la Bolsa de Shanghai con la economía real china es mucho más tenue que en Estados Unidos, Japón o Europa”, explica Galván López.

    Tampoco hay que perder de vista la evolución del riesgo privado. Un reciente informe del Banco Mundial advierte que en 2006 la emisión de deuda corporativa de países emergentes creció un 17 por ciento. “Las empresas están recaudando amplias sumas en los mercados globales. Con este proceso, el sector empresario aumenta su exposición a las tasas de interés y riesgos cambiarios”, remarca el estudio.

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