Asesinato en serie

No señores. no es que nos matenunas a otras,es que nos matan a todasde la misma forma. Es decir:jodiéndonos la existencia. Soy una burbuja flotando sobre la regadera En mi transparente redondezvoy cayendo impávida y desvergonzadamente a punto de estallarcontra los azulejos,a punto de vomitareste volumen y convertirmeen un charquito de agua enjabonada. A los […]

No señores. no es que nos maten
unas a otras,
es que nos matan a todas
de la misma forma.

Es decir:
jodiéndonos la existencia.

Soy una burbuja flotando sobre la regadera

En mi transparente redondez
voy cayendo impávida y desvergonzadamente

a punto de estallar
contra los azulejos,
a punto de vomitar
este volumen y convertirme
en un charquito de agua enjabonada.

A los pies de tus pies enlodados
me deshago en azules y rosas
para escapar a tus pisoteadas.

A tu siempre infame voluntad
de convertirme en una mujercita accidentada,
convaleciente y aturdida,
pero eternamente enamorada
del astuto embrujo
del que me desecha por la coladera.

Despedida de una mujer trágica

El instinto es la antesala de la locura.

Carne soy
ni polvo ni arenas:
una jacaranda que revienta
en la mitad del abismo
que abriste con tu delgadez.

Ni piel ni poesía:
carne de tu carne,
embriaguez de caricias
durmiendo entre mis piernas.

La locura es la antesala
y tú estas justo detrás.

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