Los artesanos de Mozonte tienen su propio centro de formación. ( LA PRENSA/ A. LORÍO )

Inauguran Casa del Artesano

CORRESPONSAL/ NUEVA SEGOVIA Con un rito marcado por trazos y vestimenta propia de la cultura indígena que hace religioso honor a la tierra, se dio por inaugurada recientemente la Casa Escuela del Artesano en el municipio de Mozonte, por años “peleada” por mujeres indígenas que con su lucha perseverante lograron concretarlo. Frente al costado este […]

CORRESPONSAL/ NUEVA SEGOVIA

Con un rito marcado por trazos y vestimenta propia de la cultura indígena que hace religioso honor a la tierra, se dio por inaugurada recientemente la Casa Escuela del Artesano en el municipio de Mozonte, por años “peleada” por mujeres indígenas que con su lucha perseverante lograron concretarlo.

Frente al costado este del Parque Central de Mozonte, una casona antigua que fue cuartel militar antes del 79, ahora es la Casa Escuela del Artesano en Mozonte.

El pueblo indígena de esta localidad, con una organización sólida, asumió el reto de convertir la casa “fantasma” en un patrimonio para el rescate de la cultura, sobre todo para fomentar la habilidad por las artesanías de barro, palma, pino y arcilla. Finalmente fue constituida y rehabilitada conforme las tradiciones, usos y costumbres de la comunidad nativa.

60 mil dólares para la parte de infraestructura y aspecto formativo fueron donados por Ayuda en Acción Nicaragua y España, con el objetivo de fomentar la formación técnica en jóvenes y adolescentes para promoverlos como protagonistas de su desarrollo microempresarial y gerencial aprovechando el potencial que existente en el municipio.

Otro de los objetivos de la Casa Escuela es fortalecer las capacidades creativas de los artesanos y artesanas organizados en colectivos para la elaboración y comercialización de sus productos, con calidad.

NO MÁS LASTIMA

Consuelo Rivera, una líder nata del pueblo indígena de Mozonte, sostuvo que uno de los objetivos de la Casa Escuela de los Artesanos es generar empleo para “dejar de dar lástima como mano de obra barata en otros países del mundo”.

Para doña Consuelo “valió la pena todo el sacrificio que pasaron para convertirla en patrimonio del pueblo indígena y ahora vamos a cuidarla y hacerla rentable”, indicó.

Y en el afán por el rescate de la cultura, no importando que su edad supera los 50 años, doña Andrea Pastrana, de la comunidad El Limón, con una expresión corporal muy peculiar deleitó a los presentes con el Baile de La Palma.

Cuentan que los antepasados practicaban este baile cuando se moría un niño; los padrinos con una palma en la mano bailaban a su alrededor y entregaban ayuda material y moral a los compadres.

La artesanía de Mozonte ha logrado el reconocimiento nacional y se ha posesionado en el mercado nacional e internacional por su calidad y características que reflejan la habilidad manual o artesanal de los lugareños.

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