- Organismo propone paquete de acuerdos para liberalizar comercio mundial
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La Organización Mundial del Comercio (OMC) hizo ayer “una jugada de póquer” para intentar salvar las negociaciones de la Ronda de Doha, al difundir un proyecto de acuerdo que pide esfuerzos concretos tanto a los países industrializados como a las naciones en desarrollo.
Las negociaciones de Doha, lanzadas en 2001 en la capital qatarí para liberalizar el comercio mundial, fueron dadas por muertas tras el fracaso de una reunión del G4 (Brasil, India, Estados Unidos y la Unión Europea) en Potsdam, Alemania, a fines de junio.
Las negociaciones, que deberían haber concluido a fines del 2004 tropiezan con el tema de los subsidios agrícolas de los países ricos, acusados por los pobres de socavar los ingresos de sus campesinos. A cambio de concesiones en esta área, los países ricos quieren exportar más productos industrializados a los países emergentes.
LAS PROPUESTAS
Para intentar llegar a un compromiso, la OMC publicó ayer dos textos que ponen por escrito las concesiones consideradas necesarias en ambos temas.
Se trata “de una base justa y razonable para lograr acuerdos ambiciosos, equilibrados y basados en el desarrollo”, estimó el director general de la OMC, el francés Pascal Lamy, que aún confía en lograr un acuerdo entre las 150 naciones que pertenecen a la organización.
“Los países miembros no estarán enteramente satisfechos con este texto. Pero lo que separa a los miembros hoy es menor que lo que los une”, acotó.
“Un acuerdo aún es posible, está al alcance de los países miembros”, indicó por su lado Donald Stephenson, autor del proyecto sobre el comercio de los productos industriales.
Stephenson dijo estar dispuesto a modificar sus cifras para satisfacer a los países miembros de la OMC. Cada grupo regional debe aportar su grano de arena a la construcción de este castillo.
Del lado de los países desarrollados, Estados Unidos es invitado a reducir sus subvenciones agrícolas a menos de 16,200 millones de dólares por año, con lo cual los agricultores estadounidenses embolsarían por año entre 12,800 y 16,200 millones de dólares.
Washington dice en privado estar dispuesto a bajar hasta 17,000 millones.
La UE deberá reducir sus tarifas aduaneras agrícolas en un margen de entre 52 y 53.5 por ciento, un nivel que el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, ya dijo estar dispuesto a aceptar.
EUROPEOS “SALUDAN” INICIATIVA
En una primera reacción, Bruselas saludó los textos de compromiso como “un paso adelante”, aunque señaló que tiene “grandes inquietudes” sobre algunos puntos que necesita aclarar.
Estados Unidos dijo que analizaba los textos y reaccionaría luego.
BRASIL E INDIA TAMBIÉN
Del lado de los países emergentes, Brasil, India y otros deberían rebajar sus tarifas industriales a entre 19 y 23 por ciento.
Esta cifra es más exigente que la que ofrecen ambos líderes de los países emergentes. En Potsdam se negaron a reducirlas a menos de 30 por ciento.
En un gesto hacia China, que estima haber hecho suficientes esfuerzos para entrar a la OMC a fines del 2001, la organización acuerda a los recién llegados un calendario de aplicación más largo.
Los textos servirán como base a las negociaciones que comenzarán la semana próxima. Tras una pausa en el mes de agosto, las conversaciones se reanudarían a inicios de septiembre.
La meta es finalizarlas antes de las presidenciales de noviembre del 2008 en Estados Unidos, que podrían complicar cualquier concesión de parte de Washington.
ESFUERZOS POR SU LADO
En el otro extremo los países emergentes de rápido crecimiento Brasil, India y Sudáfrica, integrantes clave de las estancadas negociaciones de la OMC para liberalizar el comercio mundial, se aprestan a aumentar en 50 por ciento el comercio entre sí, anunció ayer el canciller brasileño Celso Amorim.
Los tres países acordaron aumentar los flujos comerciales, que alcanzan actualmente los 10,000 millones de dólares, en 50 por ciento antes del fin de la década, anunció Amorim tras una reunión en Nueva Delhi con sus homólogos de India y Sudáfrica.
“Nos hemos planteado el desafío de elevar nuestro comercio a unos 15,000 millones de dólares para el 2010”, señaló Amorim a periodistas tras la quinta reunión de los países denominados “IBSA” (India-Brasil-Sudáfrica) desde 2003.
Amorim también llamó a un mayor contacto entre India y el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) y la Unión Aduanera Sudafricana, integrada por cinco países.
Esta combinación formaría “el mayor espacio económico del mundo en desarrollo”, agregó Amorim.
El Ministro de Relaciones Exteriores sudafricano, Nkosazana Dlamini Zuma, describió al IBSA como un “foro único” que debe centrarse en mejorar el transporte y las comunicaciones para impulsar el comercio.
“Creo que debemos mantenernos juntos, donde quiera que estemos”, afirmó Zuma.
Los cancilleres confirmaron que Sudáfrica será el anfitrión de la segunda cumbre de líderes de sus países en octubre. La primera reunión de los jefes de gobierno tuvo como anfitrión al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil en septiembre pasado.
El Ministro indio de Relaciones Exteriores, Pranab Mukherjee, destacó que el IBSA ha identificado a la energía como un componente clave de la cooperación, y agregó que busca la experiencia de Brasil en el desarrollo de combustibles alternativos como el etanol, que éste fabrica a partir de la caña de azúcar.
Un comunicado conjunto también reclamó la ampliación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para convertirlo en un órgano más “democrático” y “representativo”.
Los países también urgieron a los 150 países de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a intentar salir del estancamiento vinculado sobre todo a los subsidios agrícolas pagados por los países ricos.