CORRESPONSAL/COSTA RICA
Una exposición fotográfica muestra implícitamente una de las paradojas que existen en Costa Rica: Que los nicaragüenses son los responsables de la seguridad de un país donde parte de sus ciudadanos responsabilizan a los inmigrantes de la inseguridad en la que viven.
Eso es lo que principalmente puede leerse de la exposición Cartas para Nicolás, que se expone desde la semana anterior en el Centro Cultural España, ubicado en San José, la capital costarricense.
Cartas para Nicolás reúne 18 fotografías con los rostros de hombres nicaragüenses que laboran en seguridad privada en Costa Rica, las cuales fueron tomadas durante el presente año por la fotógrafa costarricense Roxana Nagygeller.
Los retratos están acompañados de cartas apenas legibles, escritas por niños y niñas nicaragüenses, en las que le relatan a San Nicolás, Papá Noel o Santa Claus —como desee llamarlo— sus experiencias de migración, pero también a lo que aspiran, en un país que no ha sido tan benevolente con ellos.
Las cartas fueron recopiladas como parte del trabajo que realiza la Asociación Merienda y Zapatos, que dirige el sociólogo costarricense Carlos Sandoval, la cual apoya para que ningún niño nicaragüense deje la educación.
Nagygeller explicó que Cartas para Nicolás es como una segunda parte de Gente en su Lugar, otra exposición fotográfica lanzada en el 2003, en la que aparecen domésticas nicas vestidas con sus mejores trajes, en el mejor lugar de la casa donde laboran. Esta colección demostró que las domésticas nicaragüenses son las responsables de cuidar la casa, cocinar y velar por los niños; aporte sin el cual muchas costarricenses no se hubieran incorporado al trabajo remunerado.
“He trabajado con nicaragüenses por ser la población de extranjeros más grande en el país. Siempre me ha llamado la atención el tema de la inmigración porque soy hija de un húngaro”, destacó Nagygeller.
“Ellos son los protagonistas, a lo mejor, de la mayor paradoja de la sociedad costarricense: Decimos que los migrantes son violentos y atentan contra nuestras costumbres, pero al mismo tiempo le confiamos nuestras familias, nuestra casa, nuestros barrios”, explicó Sandoval.