Barry Bonds, con su hijo Tevin y Ken Griffey, estarán mañana en el Juego de las Estrellas de San Francisco. (LA PRENSA/AP)

UNOS EN BROMA, OTROS EN SERIO

Hubbell autor de la mayor hazaña [doap_box title=»Rojos con mancha» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Siete de los ocho jugadores de posición de los Rojos de Cincinnati ganaron en las votaciones para iniciar en el Juego de Estrellas de 1957. Solamente Stan Musial, de San Luis, pudo quebrar esa hegemonía. Sin embargo, una investigación reflejó que el diario […]

  • Hubbell autor de la mayor hazaña
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Siete de los ocho jugadores de posición de los Rojos de Cincinnati ganaron en las votaciones para iniciar en el Juego de Estrellas de 1957. Solamente Stan Musial, de San Luis, pudo quebrar esa hegemonía.

Sin embargo, una investigación reflejó que el diario Cincinnatti Enquirer distribuyó boletas marcadas con los Jugadores de los Rojos, entonces el comisionado de turno de las Grandes Ligas, Ford Frick, ordenó que Willie Mays y Hank Aaron sustituyeran en la alineación titular a dos jugadores de los Rojos.

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    El show comienza un día atrás con el Derby de Jonrones y concluye con el Juego de las Estrellas. Prevalece la camaradería, la diversión, el relajamiento y el placer, aunque algunos se van a los extremos.

    Mientras en el juego de 1993, John Kruk tomó su turno al bate varios pies alejado del home plate, intimidado por los meteóricos disparos de Randy Johnson, para darle el toque gracioso al encuentro, en el Clásico de 1970, Pete Rose se lanzó con todas sus fuerzas contra el receptor Roy Fosses para anotar la carrera ganadora del juego. Rose nunca cedió un centímetro a sus rivales.

    JONRÓN MONSTRUOSO

    En 1985 se incorporó el Derby de Jonrones, que se hace un día antes del Juego de Estrellas y se ha convertido en uno de los espectáculos preferidos de los fanáticos, ansiosos por medir la fuerza de sus bateadores preferidos.

    Aunque Bobby Abreu envió 41 pelotas a las gradas en el Derby del 2005 en Milwaukee, es Mark McGwire el dueño del jonrón más largo, con un proyectil que recorrió 590 pies desde el home plate del Fenway Park de Boston. El batazo venció el “monstruo verde” y se perdió en el espacio.

    Ahora, propiamente en el Juego de Estrellas, uno de los batazos más recordados es el jonrón de Fredd Lynn con las bases llenas en 1983 ante Atlee Hammaker. Este es el único Grand Slam de los clásicos.

    LA HAZAÑA DE HUBBELL

    El zurdo Carl Hubbell, especialista en envíos de tenedor, es el autor de la más grande proeza en Juegos de Estrellas: Abanicar en fila a cinco bateadores de primera categoría, encabezados por el más temible artillero de todos los tiempos, Babe Ruth.

    Eso pasó en 1934. El zurdo de los Gigantes abanicó en orden a Ruth, Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Al Simmons y Joe Cronin —todos miembros del Salón de la Fama—, ante 48,363 fanáticos en el Polo Grounds.

    El zurdo mexicano Fernando Valenzuela imitó a Hubbell con cinco “chocolates” en línea, pero con menor trascendencia por la calidad de los bateadores. Las víctimas fueron Don Mattingly, Cal Ripken, Jesse Barfield, Lou Whitaker y su paisano Ted Higuera.

    ASÍ HAN SIDO ESCOGIDOS

    El proceso de selección de los peloteros para el Juego de Estrellas no siempre ha sido el mismo. Los fanáticos y los managers tuvieron incidencia en las dos primeras selecciones.

    De 1935 a 1946, la responsabilidad recayó estrictamente en los estrategas de cada liga. Los fanáticos recuperaron el control de la elección de 1947 a 1957, con los managers a cargo de escoger a los de reserva.

    En 1958 volvió a cambiar el sistema y un comité compuesto por managers, coachs y jugadores eran los encargados de la selección. Esto duró hasta 1970, cuando los fanáticos volvieron a ser el centro del sistema para la escogencia.

    MANAGERS “OUTS”

    Los managers que dirigen en el Juego de las Estrellas deben ser los mismos que llegaron a la Serie Mundial el año anterior.

    Sin embargo, después de la temporada de 1964 ocurrió una verdadera rareza, con Johnny Keane, de San Luis y Yogi Berra, de los Yanquis. Keane fue contratado por los Yanquis y Berra pasó a ser jugador-coach de los Mets.

    Al no estar disponibles con sus equipos campeones, los managers del segundo lugar pasan a tomar las riendas del clásico. En la Liga Nacional los Rojos y los Filis compartieron el subliderato, pero el estratega de los primeros, Fred Hutchinson, falleció y el camino quedó despejado para que Gene Match, de Filadelfia, dirigiera. En la Americana, los Medias Blancas fueron segundos y Al López se convirtió en el manager de este circuito.

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