Es la segunda vez que ella aprovecha la ausencia de mi esposa para penetrar silenciosamente en el baño y observarme detrás de la cortina. Ella sabe que antes de ducharme ya es un rito para mí el sintonizar Radio Joya FM. Gracias al sonido de la música, la cual disfruto porque me transporta a los anos de mi adolescencia, y a mi estado de concentración hacen que sus pasos sean imperceptibles, pero el momento de que ella quede al descubierto llega. Al terminar de bañarme trato de agarrar mi toalla. Sin embargo, ella juguetona está posesionada y no la suelta, hasta que yo, con cierta maña y para no lastimarla, logro que la zafe. Ella en vez de salirse, se va al rincón del baño, haciéndose la molesta, pero en verdad, más bien quiere que yo la siga. Yo trato de mantenerla a cierta distancia mientras me seco, pero apenas le doy la espalda, en cuestión de segundos, ¡pum!, nuevamente está a mis pies, desafiándome. Sí, se imaginan esta diminuta araña coquetona, que parece estar encantada de los olores de mi toalla, y yo, siendo su cómplice, he aceptado su jugueteo.
Arriando caballos. Salvador Dalí.A PRENSA/AP
La caprichosa
Es la segunda vez que ella aprovecha la ausencia de mi esposa para penetrar silenciosamente en el baño y observarme detrás de la cortina. Ella sabe que antes de ducharme ya es un rito para mí el sintonizar Radio Joya FM. Gracias al sonido de la música, la cual disfruto porque me transporta a los […]