Tomatierras quieren adueñarse de Las Mandarinas

Corresponsal/Matagalpa A través de un contrato de arriendo otorgado a dos personas por la Comunidad Indígena de Matagalpa (CIM), un grupo de presuntos tomatierras quiere adueñarse de Las Mandarinas, una finca de 40.5 manzanas de extensión dedicada a la producción de café orgánico y situada en la comarca Fila Grande, en el municipio de Matiguás. […]

Corresponsal/Matagalpa

A través de un contrato de arriendo otorgado a dos personas por la Comunidad Indígena de Matagalpa (CIM), un grupo de presuntos tomatierras quiere adueñarse de Las Mandarinas, una finca de 40.5 manzanas de extensión dedicada a la producción de café orgánico y situada en la comarca Fila Grande, en el municipio de Matiguás.

Los tomatierras incursionaron a la finca el martes recién pasado, pero la abandonaron al día siguiente.

En una de las paredes de la casa, los tomatierras pintaron la leyenda: “No me gustan los conflictos, lo ajeno para nosotros es sagrado”.

Porfirio Castro Zeledón, mandador de Las Mandarinas, dijo que eran 16 las personas que se tomaron y luego abandonaron la finca, que pertenece al productor Víctor Robelo Rodríguez.

Los tomatierras amparan sus pretensiones en un contrato de arriendo autorizado el 13 de febrero de este año por el asesor legal de la CIM, Reinaldo Manzanares Aguirre. El documento confiere derechos de uso y goce sobre una propiedad de 150 manzanas de extensión a Sara Margarita Díaz Sánchez y Adán Antonio Suazo Guido, originarios del municipio El Tuma-La Dalia.

Según el contrato, la propiedad sólo tiene como mejoras una plantación de “dos manzanas de café en mal estado y una rancha”, sin embargo, Robelo dijo que la propiedad cuenta con 28 manzanas cultivadas con café orgánico, certificado por Bio Latina y el resto son “montañas vírgenes”.

¿PRIVADA O INDÍGENA?

Robelo señaló que compró la finca en noviembre del año 2002 a la empresa cafetalera Cisa Exportadora y consideró “ridículo” que la CIM haya otorgado un contrato de arriendo sobre esa propiedad, “porque Matiguás nunca ha sido parte de la Comunidad Indígena de Matagalpa”.

Mientras tanto, María Jesús Polanco Suárez, secretaria de la junta directiva de la CIM, alegó que “todo lo que es (la comarca) Fila Grande entra en el título de la Comunidad Indígena de Matagalpa”.

Polanco admitió que la CIM había otorgado un contrato de arriendo a Suazo y Díaz, sin embargo, dijo que “me aparece un contrato pero por 15 manzanas y doña Sara Margarita sabe muy bien que yo firmé por 15 manzanas y no por 150. Que ella apareció con una escritura por 150 manzanas, no sé cómo la haría”.

La líder indígena dijo que la CIM detectó “mala fe” en la actuación de los beneficiarios del contrato, por lo que los directivos de esa entidad sesionarán para rescindir el documento.

En tanto el abogado Manzanares estaba en Managua y al ser consultado telefónicamente por LA PRENSA, dijo que “eso (el contrato) hay que rescindirlo automáticamente”.

El Obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano Pérez, llamó recientemente a resolver los problemas de propiedad.

Según el prelado, “las instituciones correspondientes tienen que preocuparse por comenzar a clarificar muy pronto todo este gran problema de la propiedad, porque mientras no nos sentemos (y) no comencemos con una voluntad de clarificarlo, este problema se va a seguir dando y es doloroso que puedan llegar a conflictos sangrientos”.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí