La pasión de César Jarquín Navas es inconfundible en la duela. ()

El sueño de un fanático

Baila a la par de sus ídolos de Washington [doap_box title=»Nada lo detiene» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Su peso, 330 libras, nunca fue un problema para mostrar su talento en la duela, todo lo contrario, nada parece limitar su pasión cuando está en medio de los 25 mil aficionados que por lo general llegan a ver los […]

  • Baila a la par de sus ídolos de Washington
[doap_box title=»Nada lo detiene» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Su peso, 330 libras, nunca fue un problema para mostrar su talento en la duela, todo lo contrario, nada parece limitar su pasión cuando está en medio de los 25 mil aficionados que por lo general llegan a ver los partidos de los Wizards.

“Jamás voy a olvidar la primera vez que bailé. Fue emocionante. Llegó mi hermano (Felipe) y mi mamá (Felícita Navas). Lo mejor es que ella no tenía ni idea de lo que iba a ver. Se sorprendió mucho cuando me miró bailando. Fue una gran noche para mí”, recuerda el nica que vino a Nicaragua a visitar a su padre César Augusto Jarquín.

Después de toda una temporada bailando, ahora César también es encargado del Fan Patrol (Patrulla de Aficionados), un grupo de jóvenes que reparte souvenir, comida, acompaña a las cheer leaders en las coreografías con banderas alusivas al equipo y anima a los aficionados a poner más ambiente.

“Espero estar más tiempo haciendo este trabajo porque me encanta… Pero también me gustaría que diéramos clínicas de baloncesto a las escuelas con niños”, comentó Jarquín.

Por ahora, César espera ansiosamente otra nueva temporada en la que tiene la expectativa que su equipo tenga más suerte en los play offs de la NBA, porque este año fueron eliminados por los Cavaliers de Clevelend precisamente los mismos que perdieron la final ante las Espuelas de San Antonio.

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Nicaragüense disfruta de la NBA en la duela

La vida del nicaragüense César Jarquín Navas ha cambiado en los últimos dos años.

Su sueño siempre fue saludar a las más grandes estrellas de la NBA, sobre todo las de su equipo favorito: los Wizards de Washington, donde radica hace unos 29 años.

Pero de pronto se encontró en la misma duela con sus ídolos siendo parte del show. No precisamente con una pelota y vistiendo una camiseta con su apellido preocupado por hacer algún punto, sino que bailando al compás de la música de los entretiempos para dar ambiente a los aficionados, mientras sus estrellas se preparan para continuar.

“Una vez en el Washington Post salió un anuncio que necesitaban personas para formar el Supreme Team de los Wizards. Me fui a probar, porque siempre me han gustado los Wizards, me encanta la NBA y qué mejor si estás en medio de los mejores jugadores del mundo”, explica César con mucho orgullo.

La prueba no fue tan difícil según cuenta el nica, pues lo pusieron a bailar y actuar un poco, algo que supo hacer tan bien que no dudaron en contratarlo entre 12 bailarines para ser parte del Equipo Supremo de los Hechiceros de Washington.

“A ellos les ha gustado mucho mi trabajo y eso me hace feliz porque me hacen sentir parte de la NBA. Me encuentro mucha gente que me dice: ‘vos bailas con los Wizards. Me gusta lo que hacés’. Me siento orgulloso sólo de escucharlo”, agrega.

Jarquín Navas vivió parte de su infancia en Bluefields con su abuela María Navas y sus hermanos, Henry y Felipe, y siempre fue uno de los más inquietos por los deportes.

“Me andaba todo Bluefields. Nadie me detenía en las calles, jugando de todo”, recuerda quien es capaz de conseguir boletos para ver a los Orioles de Baltimore, del que se dice aficionado desde que jugó ahí el nicaragüense Denis Martínez y disfrutar también de los partidos de los Nacionales y los Redskins de Washington de la NFL.

El nica tuvo que partir hacia Estados Unidos con apenas 10 años de edad para unirse a su madre, Felícita Navas, quien había viajado antes a buscar mejores horizontes para sus hijos.

“Siempre fui un amante de los deportes. Cuando Denis lanzaba con Baltimore me iba al Memorial Stadium con la bandera de Nicaragua para apoyarlo junto a mis hermanos. Me sentía orgulloso de decir que Denis era de mi país”, recuerda Jarquín.

“Ahora me siento como cuando creo que Vicente Padilla o Denis Martínez tuvieron su primer juego de Estrellas, dichoso por estar en medio de grandes jugadores, hablar con ellos y ser parte del show. Estoy encantado con eso”, explica el bailarín.

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