- Elmer Mejía nació en Comayagua, Honduras, en medio de maras, muerte y mucho futbol. Pero fue este deporte lo que siempre llamó su atención para sobresalir y lo logró. Llegó a la Primera División hondureña con el Motagua, fue convocado una vez a la Selección Mayor de su país y ahora es un ídolo en el Real Estelí, al que considera capaz de pelear los cuatro primeros lugares en caso que jugara en la liga catracha
Elmer Mejía, líder de goleo del campeonato nacional
Elmer Mejía nació hace 28 años en Comayagua, Honduras en medio de la típica violencia de las maras que siembran el terror en su país.
Creció entre amigos que lo respetaron porque siempre supo manejar con habilidad un balón, pero que eran capaces de matar a un rival de su grupo, si así se lo proponían.
El menor de siete hermanos del matrimonio formado por José Francisco Mejía y Reina Rosario Rodríguez, jamás fue influenciado por este ambiente delictivo y por el contrario, intentó sacar varias veces a algunos de sus amigos de las maras y las drogas. Fue una misión casi imposible.
Con esa misma determinación creció su deseo por jugar al futbol de Primera División, pasando por las categorías menores del club Hispano hasta cumplir su sueño de ponerse una camiseta en primer nivel con el Motagua.
En ese equipo cumplió otro sueño. Ganó su primer título en Primera División de la mano del técnico Gilberto Yearwood y en semifinales anotó uno de los goles que más recuerda. Fue un golazo que le marcó al Olimpia y dio el triunfo a Motagua para mandarlo a la final del torneo en el 2001.
Para ese tiempo, Mejía tuvo su única convocatoria a la Selección Mayor de Honduras, en ese entonces dirigida por el “Primitivo” Maradiaga, quien lo llamó para un amistoso con la selección de Ecuador que se realizó en el Orange Bowl de Miami.
Después de tres años con Motagua, jugó una temporada corta con el Universidad de Honduras, siguió con el Hispano hasta que firmó por primera vez con el Real Estelí hace tres años para lograr su primer campeonato en Nicaragua.
¿Con tan buenos resultados, por qué no te quedaste jugando en Honduras?
Lo que pasa es que en Estelí me han tratado muy bien. También ha pasado que he tenido opción de jugar en Real España y de última hora pasa algo. Pero en Honduras también están asombrados de cómo ha avanzado el futbol aquí. Hay entrenadores hondureños que me han dicho que las selecciones menores tienen un buen nivel. Ya no son los equipos que salen goleados como antes y eso me ha motivado a quedarme.
¿Pero en Motagua eras titular?
Me gané la confianza de cada uno de los técnicos que pasaron por ahí. Cuando subí en 1999 estaba Primitivo Maradiaga, también jugué con José Treviño y Gilberto Yearwood y aunque a veces no entraba como titular, al menos jugaba como suplente. El asunto es que siempre tenía participación en los partidos.
¿Jugabas como volante?
No, la verdad es que siempre con Motagua y en la Selección de Honduras jugué como carrilero izquierdo o derecho por mi habilidad de manejar la bola con las dos piernas. Hasta que vine a Nicaragua es que comencé a jugar como volante.
¿Estabas en tu mejor momento con Motagua?
Creo que me ha ayudado siempre que salgo a dar todo en la cancha al igual que ahora. No voy a negar, me sentí orgulloso que me convocaran a esa Selección Nacional porque habían buenos jugadores como David Suazo, Danny Turcios, mi primo Noel Valladares, Rambo de León y creo que di lo mejor de mí. “Lástima que no me convocaron mas”.
¿Qué te hizo falta hacer en Honduras?
Mi equipo favorito desde pequeño ha sido Real España y ese es mi mayor sueño, jugar con ellos. Tuve la oportunidad de hacerlo hace un año, porque el técnico José Treviño me dijo que me quería, pero pasó algo de última hora y no se pudo.
¿Pero tenés un buen recuerdo del Estelí contra el Real España?
Sí, cuando anoté el gol aquí en Estelí en el partido de la Uncaf contra Real España. Ese es el gol que más he disfrutado con la camiseta del Estelí. Fue lindo anotarle al club en el que siempre he querido jugar. Todos los del Real España me felicitaron después del juego, también Treviño.
¿Y Estelí que ha significado para vos?
Le tengo amor a esta camiseta porque además que me han tratado bien, es un equipo que siempre está participando en finales, jugamos partidos de Uncaf. Eliminamos al Real España, hicimos sufrir al Saprissa y hemos demostrado que nos fajamos con cualquier equipo de Centroamérica, sin importar el nombre del rival.
¿Por el conocimiento que tenés del futbol hondureño y por lo que has visto de Estelí, de qué sería capaz este equipo si jugara en el futbol hondureño?
No dudo que pelearíamos por meternos en los cuatro primeros lugares. Claro, peleando con los equipos grandes como Motagua, Olimpia, Real España, Maratón y Platense. Veo al Estelí con un juego muy parecido al de Olimpia. Sabe tocar balón, es rápido y muy compacto. Capaz de resolver al rival que tenga en frente.
¿No has descartado jugar de nuevo en Honduras?
En mi contrato con el Real Estelí hay una cláusula en la que pido me dejen ir a jugar a Honduras si me sale la oportunidad. Todavía estoy pensando en el Real España pero es cuestión de pláticas, todavía no sé si se podrá hacer este año.
¿En realidad crees que el futbol nica ha mejorado o sólo algunos equipos?
Sin duda Estelí ha representado bien a Nicaragua en la Uncaf pero también he visto buenos jugadores jóvenes. Por ejemplo, Armando Collado, Juan Pauth de Somoto, Daniel Rivera que estuvo con Estelí, Miguel Ángel Sánchez, Wilber Sánchez, David Martínez, Rudel Calero, Samuel Wilson es un gran jugador. Ahora se miran jóvenes con mucha capacidad en todos los equipos.
¿Qué te hace falta por hacer con Estelí?
Ya hemos pasado a una segunda ronda en la Uncaf pero creo que ya es hora de hacer algo más. Me gustaría que pasáramos por lo menos a una tercera fase de la Uncaf y dejar a un equipo de los considerados grandes de Centroamérica.
¿Se dice que sos el mejor extranjero de los que juegan en Nicaragua?
Así he escuchado que dicen, pero no me pongo a pensar en eso. Sólo trato de hacer lo mismo en los juegos, pelear todos los balones y ayudar a mi equipo a ganar porque no me gusta perder ningún partido. Eso me ayuda a jugar con muchas ganas.
¿Cuánto tiempo más crees que te queda jugando al futbol?
Creo que si me cuido como lo hago, puedo jugar hasta los 34 ó 35 años. Me queda un buen tiempo todavía y espero en ese tiempo darle más éxitos al Real Estelí.
¿Y después del futbol?
El hondureño Elmer Mejía es un hombre de pocas palabras, a veces luce muy tímido pero todo es que se le acerquen sus hijos, Sarah Mejía Godoy, de seis años, y Delsy Mejía Godoy, de ocho años, para darse cuenta que el futbol no es lo único que lo inspira.
“A veces tengo que dejarlos mucho tiempo solos con mi esposa (Olga Marina Godoy) pero ellos han comprendido poco a poco que este es mi trabajo”, justifica Mejía, quien desde hace nueve años decidió formar una familia en Tegucigalpa.
El jugador del Real Estelí conoció a su esposa cuando dio sus primeros pasos con el Motagua, e intentaba continuar sus estudios de secundaria en un colegio cerca de donde se hospedaban los jugadores del club catracho.
Olga fue quien ayudó a Mejía informarse sobre lo que tendría que hacer para inscribirse pero en vez de terminar sus estudios, encontró a la mujer que le ha dado una buena razón para motivarse en cada partido en la cancha.
“Siempre están al tanto de lo que estoy haciendo. Incluso mi hijo (Delsy) ya me está siguiendo mis pasos y está jugando con un equipo en Tegucigalpa. Me han dicho que juega bien el balón”, comenta orgulloso el hondureño.
Su pasión por el futbol lo ha limitado a su formación académica y explica Mejía que aún no ha terminado la secundaria pero todavía no pierde las esperanzas de hacerlo.
“Quiero terminar mis estudios pero después de retirarme del futbol como jugador, quiero convertirme en un entrenador que comience en las categorías menores y quizá llegar a dirigir en Primera División. Mi vida es el futbol y no me veo fuera de él», agregó.
Mejía mientras conversaba con LA PRENSA jamás perdió de vista a sus hijos, al igual que gozaba de la atención de su esposa, a la que considera una mujer muy comprensiva.
Al igual que el amor que le despiertan sus hijos, Mejía nunca deja de hablar de sus hermanos, uno de ellos que juega con el Hispano y de sus padres a quienes les agradece por la formación ejemplar que siempre le dieron.
“El jugador y la persona que soy, se lo debo a mi padre, que jamás nos dio un mal ejemplo y a mi madre que siempre fue una persona especial con nosotros”, cuenta Mejía mientras se marchaba con su familia.