Daniel Ortega y Rosario Murillo ()

Su majestad Murillo

Para Daniel Ortega, Rosario Murillo ha sido su compañera de vida, y la publicista que ha reformado su imagen. Pero para otros es el principal valladar de su gobierno. [doap_box title=»¿Salvadora o metida?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Rosario Murillo, la primera dama de la República, nunca ha visitado el barrio Hugo Chávez, ubicado al norte de Managua. […]

  • Para Daniel Ortega, Rosario Murillo ha sido su compañera de vida, y la publicista que ha reformado su imagen. Pero para otros es el principal valladar de su gobierno.
[doap_box title=»¿Salvadora o metida?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Rosario Murillo, la primera dama de la República, nunca ha visitado el barrio Hugo Chávez, ubicado al norte de Managua. Pero entre los vecinos del lugar, es un personaje central de las conversaciones. Para unos es una suerte de salvadora que convertirá al barrio en ejemplo de proyectos sociales. Otros la catalogan como una mujer ambiciosa, que se mete donde no debe y que gobierna más que el propio presidente Daniel Ortega.

“Este barrio es más sandinista que Daniel y la Chayo juntos”, dice una de las vecinas del Hugo Chávez. Fundado hace más de seis años, el asentamiento se convirtió en un principio en residencia de ex combatientes del antiguo Ejército Sandinista, la Contra, miembros de la Policía y militares, que hoy conviven con emigrantes de las regiones más pobres del país que llegaron a probar suerte a la capital.

Entre esos ex combatientes del Ejército Sandinista está Rodolfo Palma, un hombre de 35 años que habita en el barrio junto a su madre. Palma dice que admira a la primera dama y toda su parafernalia esotérica y afirma tener puestas sus esperanzas de cambio en Murillo y la nueva Administración.

“La Rosario tiene un programa elegante, bastante social. A pesar que es mujer, pelea por los barrios más pobres. Ella tiene muchos compromisos, pero tengo esperanza en su trabajo”, afirma Palma, un hombre diminuto que lleva pantalones cortos y una barba a medio crecer.

El hombre se declara “sandinista desde siempre” y no la piensa dos veces a la hora de defender a su heroína, a quien mira como una suerte de salvadora que hará del barrio el mejor ejemplo de sus programas sociales. Según Palma, entre las casuchas y calles de tierra del Hugo Chávez, pronto se levantarán centros infantiles, escuelas, centros de salud y se mejorarán los servicios básicos.

Pero Vilma González cree que todo eso está en la imaginación de su vecino. Ella critica a la primera dama, de quien dice no debería andar metida tanto en la política. Esta mujer regordeta, que aprovecha la media mañana para conversar con sus vecinas, afirma que Murillo “no tiene presentación” para ser primera dama y le reclama el hecho de “mandar más que Daniel”.

“El Presidente es Daniel y no ella. Hay gente que no está de acuerdo con lo que hace. Aquí nunca ha venido, ni cuando estuvo de candidata. Hay inundaciones y donde quiera que vea no se mira nada de futuro”, afirma la mujer.

Culta y ambiciosa

En un perfil publicado por la revista Magazine, se describe a la primera dama, Rosario Murillo, como una mujer culta, cuya inteligencia hizo que su padre la mandara a estudiar a Inglaterra y Suiza, cuando apenas tenía 11 años. Habla español, francés, inglés, italiano y lee en alemán. En una ocasión la disidente sandinista Dora María Téllez la catalogó como “una gran poeta”, mujer de carácter, personalidad fuerte y políticamente hábil.

Para Danilo Aguirre, director de El Nuevo Diario, Murillo tiene una personalidad “desbordante”, con grandes ambiciones políticas por lo que no descarta que Murillo luche por lograr mayores cuotas de poder, como una posible candidatura a la Presidencia.

Aguirre advierte, sin embargo, que en este caso la primera dama se toparía con tres obstáculos que le serían difíciles de superar: sus ambiciones chocan con las de su marido, el presidente Daniel Ortega, “que tiene pretensiones de continuar ejerciendo el poder”.

Además, Murillo está constitucionalmente inhabilitada para participar en una competencia electoral, dado que la Constitución establece que no puede ser candidato a la Presidencia ni el mandatario que termina su período ni sus parientes en el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

Y un tercer obstáculo, según Aguirre, es que “el pueblo nicaragüense jamás votaría por una situación así”.

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Foto Archivo La Prensa

Domingo intentó conocer la versión de Murillo, pero en la secretaría del FSLN sólo apuntaron en una lista la solicitud, porque esta vez la primera dama acompañaba a su esposo en un largo periplo, entre cuyos destinos estaba Libia y Venezuela.

Para Danilo Aguirre

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