Ernesto González Valdés

Otro elemento importante será la búsqueda de soluciones y alternativas a los problemas ¿Es bueno enfrentarse a los problemas o eludirlos? Alguna vez en la vida, tarde o temprano, sea en familia, en la escuela, instituto, universidad, en el trabajo, tendremos que enfrentarnos a algún problema, no refiriéndome específicamente a un pleito o riña, de […]

Otro elemento importante será la búsqueda de soluciones y alternativas a los problemas

¿Es bueno enfrentarse a los problemas o eludirlos?

Alguna vez en la vida, tarde o temprano, sea en familia, en la escuela, instituto, universidad, en el trabajo, tendremos que enfrentarnos a algún problema, no refiriéndome específicamente a un pleito o riña, de recurrir a la agresión física, que por supuesto nunca es ni será la mejor opción, sino aquellos que surgen de las propias contradicciones entre los seres humanos, bien por discrepancias sociales, laborales, estudiantiles, deportivas, políticas inclusive.

Sin embargo, cuando se aprende de los problemas, realmente la experiencia no debe conducir a algo amargo sino al hecho o experiencia para que el error o el problema no vuelva a repetirse. Superar el problema o los problemas dependerá tanto de la forma de ser cada uno, como de la manera en la que se enfrentan. Por ejemplo, cuando solemos resolver un conflicto eficazmente, con ello posiblemente se logre conseguir mantener una buena relación personal y ver los intereses o necesidades de cada uno cubiertos.

Es cierto que tratar de “inmolarse” de una forma directa, siempre ante los problemas, no es correcto siendo necesario —en aras de buscar una solución adecuada para resolver el conflicto— tratar de elegir el momento y lugar. Un padre que blasfema porque en ese momento se da cuenta que “sobran los ceros” en el boletín de notas, no será nunca propicio para tratar de justificar el porqué de los malos resultados y menos si la “sorpresa” la recibe en la propia escuela. Siempre será necesario escuchar y entender a la otra parte y a la vez ser escuchado y que lo entiendan a uno. De esta manera irá surgiendo el sentimiento de ambas partes que buscan solucionar un problema y con ello se va reduciendo el distanciamiento emocional entre ambas partes. Otro elemento importante será la búsqueda de soluciones y alternativas al problema para su solución, valorando con ello las consecuencias positivas y negativas de cada una de las ideas que afloren, en el análisis entre las partes.

Finalmente, los criterios para elegir la mejor alternativa deberán ser: la eficacia en relación a los objetivos de cada uno, el tiempo y esfuerzo requeridos y el bienestar emocional y social que se derivan de la misma en la solución del problema. Por cierto ¿así usted resuelve sus problemas?

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