¿Estudias o trabajas?

Jóvenes que deciden abandonar sus estudios para dedicarse a trabajar Son muchas las ocasiones en que por circunstancias propias de la vida, muchos jóvenes no pueden continuar sus estudios y por tanto parte de sus sueños se truncan, al menos en un período determinado de su existencia. ¿Motivos? Fundamentalmente de índole económico, donde no necesariamente […]

Jóvenes que deciden abandonar sus estudios para dedicarse a trabajar

Son muchas las ocasiones en que por circunstancias propias de la vida, muchos jóvenes no pueden continuar sus estudios y por tanto parte de sus sueños se truncan, al menos en un período determinado de su existencia. ¿Motivos? Fundamentalmente de índole económico, donde no necesariamente es el pago de la colegiatura, sino posiblemente de los mismos vaivenes de los padres y madres en cuanto a su estabilidad laboral y que de presentarse un período de “vacas flacas” deben tomarse medidas extremas de gastos, y esto ocasione que una de las medidas posibles, el alumno o alumna en edad laboral o no, tenga que apoyar con su trabajo y como resultado de éste, proporcionar al menos parte de su salario al núcleo familiar. Lo anterior se da mucho en nuestro país e inclusive familias muy pobres, cuyos padres y madres hacen un esfuerzo extraordinario de hasta mal comer, sacrificándose en la poca entrada de dinero que llega al hogar e invirtiéndolo en insumos para la escuela, para que los más chigüines de la familia puedan asistir a la escuela.

Pero, ¿y si la familia es pudiente, y el joven estudiante, simplemente no quiere estudiar? ¿Qué hacer? Las posibles respuestas a ambas interrogantes implicarían lógicamente buscar las causas, cuando realmente se tienen todas las condiciones necesarias para no dejar de estudiar. ¿Conducta y/o comportamiento del joven en la escuela? Luego una primera indagación, deberá ser en la escuela. Los amigos podrían mal orientar al joven a un camino nada inusual, que implique una equivocada decisión de pasar al mundo laboral, sin realmente estar preparado para insertarse en él.

Cuando un joven toma una decisión de este tipo, si ya se ha recurrido a indagar el por qué por parte de los padres, con los actores antes mencionados (centro de estudios, amistades) sea justificable o no el abandono de seguir estudiando, sin necesidad alguna, no es una decisión incorrecta que los padres autoricen que el hijo o hija, trabajen.

La problemática estará en qué trabajar, posiblemente de asistente o ayudante de alguien, un familiar, un amigo, y que éste a su vez podrá ayudarlo a orientarse, pero la inexperiencia hará que choque con otro tipo de disciplina: que si tal vez antes era impuntual, ahora no podrá hacerlo; que si antes una docente le exigía que hiciese las tareas, en esta ocasión tendrá que ser un producto. En fin, la vida le cambia y posiblemente acelere la madurez, de un joven inmaduro, que desea independizarse rápido, pero tarde o temprano, tendrá que regresar al aula.

A aquel que se escape del aula, porque simplemente no le gusta estudiar, realmente el mundo se le hará muy pequeño, casi seguro que hará pocos aportes en su vida. Si cree que se las sabe todas por mucha experiencia de la vida que tenga, llegará un momento que alcanzará un tope y ahí concluirá. ¿Y los demás? ¡Seguirán creciendo!

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