- Algunos atletas viajaron sin interés de competir
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UNA PARTICIPACIÓN FORZADA POR UN COMPROMISO POLÍTICO
¿Para qué Nicaragua participó en los Juegos Deportivos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), si la mayoría de los 300 atletas no se prepararon para un evento internacional de categoría?
“Por conseguir un buen fogueo”, justifican muchos dirigentes de las federaciones nacionales, sin embargo, la realidad es que el viaje de Nicaragua a esos Juegos simplemente fue para cumplir con un compromiso político del presidente Daniel Ortega con Hugo Chávez, mandatario de Venezuela.
Y los resultados, por supuesto, fueron desastrosos.
Lo peor de todo, fue el mal comportamiento de una significativa parte de la delegación, provocando escándalos por exceso de alcohol y mal comportamiento, obligado a aplicar sanciones a representantes de las pesas y la Selección Femenina de Futbol.
Aún están pendientes varios casos, pero las medidas serán tomadas por las distintas federaciones que simplemente podrían obviar sanciones y formular sólo llamados de atención.
Para Gustavo Argüello Roa, delegado de Nicaragua en los Juegos del Alba, en una delegación tan grande como la enviada a Venezuela no puede haber un control estricto de cada atleta y siempre habrá alguien que incurra en el mal comportamiento.
“Atletas y no atletas lo hacen (ingerir licor), pero el problema de estas personas fue que cayeron en un acto de comportamiento inadecuado”, explicó Argüello Roa.
“Estoy convencido de que en otros deportes lo hicieron (bebieron licor) sin darme cuenta yo, porque andaban muchos adultos, pero no hubo ningún reporte de indisciplina. Eso quiere decir que si lo hicieron, se durmieron y punto. Los otros mencionados hicieron alboroto, les llamaron la atención”, añadió.
¿Es normal este tipo de comportamiento?
“En todas las delegaciones del mundo pasa. Yo tuve la suerte de estar en los Centroamericanos y del Caribe en México 1990 y en los Panamericanos de Cuba 1991, donde el Comité Organizador brindó en el cierre de los Juegos, cerveza a todos los atletas. Pero en ese momento bebieron y no se identificó ningún acto de indisciplina”.
¿Cómo valoras que algunos atletas no se quisieron quedar en los campos de entrenamiento?
“En ese caso hemos lamentado mucho que no se hayan quedado en las bases de entrenamiento, porque esa base fue a solicitud de algunas federaciones para tener mejores resultados en los Panamericanos de Río de Janeiro. Fue muy penoso este hecho, porque personalmente me tocó conversar con el señor Víctor Vargas, responsable de Alto Rendimiento de Venezuela y pedirle disculpas de la no aceptación de última hora de deportes como el boxeo, levantamiento de pesas, esgrima, judo, entre otros deportes. En karate no se quedó nadie, porque sólo Norlan Vallecillo esta dispuesto a quedarse”.
¿Dicen que no había condiciones para quedarse?
“Las condiciones eran excelentes. Donde iban a quedarse es una Villa Olímpica en Valencia, con buena alimentación y cuartos acondicionados”.
¿Beneficiaron en algo estos Juegos?
“Pienso que sí, porque la mentalidad de los dirigentes y los atletas ha sido otra. Con esto que ha salido en los periódicos, pienso que la mentalidad cambiará porque la responsabilidad será mayúscula, tendrán mejor comportamiento en entrenar porque inclusive nos dimos cuenta que el IND, el CON y el Gobierno necesitamos mejorar más para el desarrollo de nuestros deportes”.
¿Un problema grave es que la preparación no fue la mejor?
“Es posible, pero la intención de estos Juegos era antesala a los Panamericanos. No necesariamente tenías que estar en un comportamiento óptimo de entrenamiento para asistir. Más bien estaba sirviendo como un termómetro para asistir a Río de Janeiro”.
¿Cuándo son los próximos Juegos y vale la pena ir?
“En dos años, y pienso que vale la pena asistir. No solamente por llegar a participar como ahora que nos vino esta invitación, pero creo que la próxima edición debemos tener más calidad, porque ahí va mucha gente del Caribe y necesitamos mejorar”.