El creciente alejamiento de los católicos de la Biblia y “el peligro” de su uso incorrecto serán los temas principales sobre los que debatirán los obispos de todo el mundo en el próximo Sínodo.
El Vaticano presentó las líneas de debate, conocidas en el mundo eclesial como “Lineamenta” para la próxima Asamblea de los obispos en octubre del 2008.
“Los fenómenos de ignorancia sobre la Palabra de Dios, el notable alejamiento de muchos cristianos de la Biblia y el permanente peligro del uso incorrecto de las Escrituras” son algunos de los puntos introducidos en los “Lineamenta”.
El texto añade que es un bien que cada fiel y las comunidades católicas interpreten la Palabra de Dios, pero este ejercicio presenta peligros, entre ellos la interpretación arbitraria.
Los “Lineamenta” incluyen un cuestionario general relacionado con los argumentos tratados, que se enviará a las conferencias episcopales de cada país, y con las respuestas y sugerencias se elaborará el “Instrumentum laboris”, libro sobre el cual se basarán los trabajos del Sínodo.
La próxima Asamblea ordinaria de obispos tendrá lugar del 5 al 26 de octubre de 2008 en el Vaticano sobre el tema: La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia.
Los obispos discutirán cómo “encender la estima y el amor profundos por la Sagrada Escritura, haciendo que los fieles tengan fácil acceso a ella, y renovar la escucha de la Palabra de Dios, en el momento litúrgico y en la catequesis”.
El secretario general del Sínodo, Nicola Eterovic, recordó que la Asamblea de los obispos “sigue siendo un organismo exclusivamente consultivo”, en el que se dan consejos e informaciones, y “sólo puede tener poder de actuación tras la autorización del Papa”.
El último Sínodo se celebró en octubre del 2005 bajo el título: La Eucaristía, fuente y culminación de la vida y de la misión de la Iglesia.
Con las cuestiones planteadas por los obispos en aquel Sínodo, el Papa publicó el pasado 13 de marzo, como es habitual, un documento de respuestas, la Exhortación Apostólica, en el que reiteraba el celibato sacerdotal, pedía a los políticos católicos que defiendan la vida en todas sus fases y se negaba de nuevo la comunión a los divorciados que vuelven a casarse.