Manchester salió del hoyo
Cuando estaban por apagar las luces en el minuto 90, con el marcador 2-2 entre Milán y Manchester, todo fue fulminante. El robo de balón, la entrada de Ryan Giggs, el pase a Wayne Rooney, y la definición del “pistolero” inglés con frialdad y precisión, metiendo la pelota con un pincelazo de derecha entre el arquero Dida y el palo.
Ganó el Manchester 3-2 un partido que perdía 2-1. La ventaja tiene significado por supuesto, pero el riesgo continúa con el partido de cierre en Milán, en esa olla de presión que es el Estadio de San Siro, y dos goles como visitante.
Guiado por Cristiano Ronaldo, con el ímpetu de Scholes, la presencia Carrick, las amenazas de Fletcher y el aporte de Giggs, Manchester tuvo más energía, ideas más claras y la perseverancia necesaria para imponerse.
El primer gol a los cinco minutos mostró a un Dida amputado, sin brazos para levantarlos y usar sus puños, y con un débil manotazo llevó el balón a las redes. Manchester tomó temprana ventaja 1-0.
A los 21 minutos, el empate del Milán. Llega una pelota para el holandés Seedorf por la izquierda, entrega a Kaká quien se filtra, supera a Carrick y se adelanta al cierre de Heinze con un estupendo remate cruzado de zurda, estableciendo el 1-1.
Y a los 36, Kaká aparece de nuevo en escena. Recibió una pelota desde atrás, saltó el primer obstáculo y enfrentó a Evra y Heinze con seguridad y flexibilidad para salir ileso, conseguir posición de tiro, y perforar a Van der Sar por un derechazo inapelable. Ventaja para el Milán 2-1.
En el segundo tiempo, a los 63 minutos, después de un casi gol de Ryan Giggs por el Manchester y dos grandes posibilidades de Kaká, el gol de Rooney, consecuencia de una precisa triangulación, el pase cuchareado de Paul Scholes, y la entrada de Rooney con remate bajo, liquidando a Dida. Manchester empata el juego 2-2.
Y al minuto 90, cuando estaban por apagar las luces, el segundo gol de Rooney, un remate de derecha impecable, como trazado sobre un lienzo, golpeando al Milán en la mandíbula.