Lucha contra la corrupción

Esta vez no hubo asonadas ni revueltas callejeras, pero no por eso los primeros 100 días del gobierno del presidente Enrique Bolaños fueron menos tensos. Daniel Ortega prácticamente se hizo a un lado en esta ocasión y no exigió ni comités de transición, ni un cogobierno. El Frente Sandinista se convirtió en un aliado conveniente […]

Esta vez no hubo asonadas ni revueltas callejeras, pero no por eso los primeros 100 días del gobierno del presidente Enrique Bolaños fueron menos tensos.

Daniel Ortega prácticamente se hizo a un lado en esta ocasión y no exigió ni comités de transición, ni un cogobierno. El Frente Sandinista se convirtió en un aliado conveniente en la lucha de Bolaños por una causa que no podía ser cuestionada por nadie en el país: el castigo a la corrupción desmedida que privó en la administración del presidente Arnoldo Alemán.

Bolaños hizo suya la lucha contra la corrupción y sus primeros 100 días en el Gobierno se enfocaron exclusivamente a esa tarea. Lamentablemente a medida que el período de Bolaños caminó, Nicaragua vería cómo esta causa se desinflaría totalmente y la corrupción pasó a ser parte de los “diviesos” de su administración.

El Gobierno de Estados Unidos revocó la visa al polémico ex Director General de Ingresos de la administración Alemán, Byron Jerez Solís, por sospechas de lavado de dinero.

En este mismo período, la Policía Nacional acusó por primera vez a los hermanos Alex, Saúl y Alvin Centeno Roque por los delitos de estafa, defraudación, asociación para delinquir, uso indebido de nombres y falsificación de documentos públicos y auténticos, por su participación en el trámite de créditos a personas inexistentes (fantasmas) en el Banco Intercontinental (Interbank).

Señalados como quiebrabancos, los hermanos Centeno eran los principales sospechosos y figuras más visibles de la comisión de delitos contra parte de la banca privada, causando la quiebra de varios bancos y provocaron pérdidas al Estado hasta por 600 millones de dólares durante el período de Arnoldo Alemán.

El Estado anunció la activación por primera vez en la historia nicaragüense de la Comisión de Análisis Financiero que estipula la Ley 285 (Antidrogas), para que se investigara el caso de Byron Jerez Solís.

Cada día los nuevos funcionarios denunciaban los hallazgos de corrupción en sus instituciones: la Dirección General de Ingresos, Aduanas, Instituto Nicaragüense de Seguros, IDR y otras más, incluyendo el más importante juicio hasta esa fecha: el gigantesco fraude al Canal 6, que conectaba directamente al ex presidente Alemán, condenado a 20 años de cárcel por actos de corrupción.

Esta campaña elevó la popularidad de Bolaños a nivel nacional e internacionalmente. Un grupo de embajadores europeos entregó directamente al mandatario 500 mil dólares para financiar la lucha contra la corrupción.

Incluso, el famoso despegue económico prometido por Bolaños y que claramente no se dio en sus primeros 100 días, fue justificado por todos los sectores que argumentaban la necesidad de ordenar todo “el relajo” que dejó la administración de Arnoldo Alemán.

La comunidad internacional y los organismos financieros, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), depositaron un alto grado de confianza.

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