Arnoldo Alemán. ()

Autoritarismo y extorsión del FSLN

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    La misma receta de 1990. La semana en la que se cumplieron los 100 días del gobierno de Arnoldo Alemán estuvo cargada de días tensos por tranques en las carreteras, piquetes en las calles de Managua, llantas quemadas y vehículos gubernamentales incendiados.

    La única diferencia, para bien en cierta manera, fue que los morteros artesanales sustituyeron a las AK y Makarov típicas en las protestas durante la administración de Violeta Barrios de Chamorro.

    Una jornada de protesta pública convocada por el Frente Sandinista obligó al caudillo liberal a celebrar sus primeros 100 días con informes de 105 millones de córdobas en pérdidas para la economía del país debido a las revueltas populares, obligándolo a celebrar un “Diálogo Nacional”, que en realidad eran una serie de rondas de negociaciones bilaterales con el Frente Sandinista.

    El autoritarismo típico de la personalidad de Alemán sirvió como combustible para la convocatoria de Ortega. Alemán mandó con carácter de urgencia tres polémicas leyes a la Asamblea Nacional, sin realizar una sola consulta con los sectores afectados por éstas.

    Éstas eran la Ley de Reforma Tributaria, Ley de Agilización para la Titulación Urbana y Agraria, y una Ley de Suspensión de Acciones y Ejecuciones contra los Productores Agropecuarios.

    La Reforma Tributaria impulsada por Alemán le trajo reclamos y cuestionamientos de importantes sectores económicos y empresariales.

    Bajo la figura de un Plan de Austeridad, Alemán emprendió una ola de despidos en el Gobierno de personas que no comulgaban con el liberalismo. Informes de prensa de la época reportan hasta cinco mil “corridos”.

    Mientras, la Ley de Titulación ocasionó una ola de desalojos que fue aprovechada por Ortega para oxigenar sus protestas y de esta forma obligar al presidente Alemán a negociar.

    Ortega exigió a Alemán la instalación de otra Comisión de Transición, inverosímil exigencia que fue interpretada como la búsqueda de un cogobierno por parte del secretario del Frente Sandinista.

    Como resultado de esas negociaciones, las polémicas leyes que pretendía imponer Alemán tuvieron que ser enviadas a sus respectivas comisiones parlamentarias y se instalaron mesas de trabajo bilaterales con el Frente Sandinista para decidir las mejores políticas para sacar adelante al país.

    El 18 de abril de 1997, Arnoldo Alemán y Daniel Ortega posaron sonrientes para los fotógrafos luego de su primera reunión en Casa Presidencial. Al día siguiente, los tranques y las protestas desaparecieron. Fue el primero de muchos acuerdos a que los caudillos llegarían.

    Económicamente no hubo un solo logro que destacar durante los primeros 100 días del presidente Alemán.

    El mandatario prácticamente se limitó a seguir las políticas heredadas por la administración de Violeta Barrios de Chamorro, con el asterisco de afrontar los daños provocados por los disturbios.

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