La noche del martes, el presidente Rafael Correa llegó al estadio Capwell de Guayaquil para presenciar un juego de la Copa Libertadores. (LA PRENSA/AP/D. Ochoa)

Oposición llega débil al plebiscito

Perdió control del Congreso por destitución de 57 diputados [doap_box title=»¿Lucha de clases?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Una Asamblea Constituyente como la propuesta en el plebiscito que votarán este domingo los ecuatorianos caldeó el ambiente para una lucha de clases ante el histórico pedido del movimiento indígena a favor de expropiación y reformas estatistas, según su principal […]

  • Perdió control del Congreso por destitución de 57 diputados
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Una Asamblea Constituyente como la propuesta en el plebiscito que votarán este domingo los ecuatorianos caldeó el ambiente para una lucha de clases ante el histórico pedido del movimiento indígena a favor de expropiación y reformas estatistas, según su principal líder, Luis Macas.

“Se han radicalizado dos posiciones: la lucha de los pueblos por lograr reivindicaciones y una fuerte oposición de la oligarquía a los cambios tratando de mantener el statu quo para no perder sus prebendas y el control político”, expresó a la AFP el líder indígena Luis Macas.

Sin embargo, la percepción de los indígenas —artífices de la caída de dos presidentes en la última década— es contraria a la de algunos analistas.

“Eso es dramatizar la situación, no hay lucha de clases, no hay expropiación. Lo que sí existe es un discurso antioligárquico”, sostuvo Adrián Bonilla, analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

No obstante, Macas insiste en que el enfrentamiento de clases ha tomado fuerza con la política de Correa, quien pretende que en la consulta popular del domingo instale la Constituyente con facultades omnímodas, la cual deberá preparar el marco institucional para insertar al país en el que llama “socialismo del siglo XXI”.

Ni “pro” ni “anti”

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El experto Adrián Bonilla, analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), manifestó a la AFP que el gobierno del socialista Rafael Correa “no es de los empresarios, pero eso no significa que sea antiempresarial”.

La oposición ecuatoriana, que perdió el control del Congreso con la destitución de 57 diputados, llega casi derrotada al plebiscito del domingo que decidirá la suerte de una Constituyente promovida por el gobierno socialista de Rafael Correa.

Dominado históricamente por la derecha, el país más inestable de la región —con ocho mandatarios en la última década— asistió en el último mes a una pugna de poderes que dejó fuera del camino, y de un solo tajo, a los detractores del gobierno de Correa por obstruir su plan de Constituyente para redactar una nueva Carta Política.

El mandatario, que no presentó candidatos para las elecciones legislativas de octubre, gobernó sin trabas desde el 7 de marzo gracias a la resolución del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de cesar a 57 parlamentarios, quienes fueron reemplazados por sus suplentes.

Este martes el Congreso reanudó sus actividades con los alternos, que se alejaron de la dirección partidista para apoyar la Asamblea, hacia la cual apunta la debilitada oposición que no pudo bloquear la consulta popular a pesar de su hegemonía en el Legislativo (con 100 curules).

Mientras los cesados aspiran a ser restituidos mediante un amparo judicial y sesionan de manera paralela al Parlamento, la oposición enfrenta el plebiscito con las perspectivas adversas.

Un 63 por ciento de los electores respalda el plebiscito contra el 20 por ciento, mientras la indecisión se ubica en el 32 por ciento, según la más reciente encuesta de Cedatos-Gallup.

Sin embargo, los detractores de Correa queman sus últimos cartuchos promocionando el “No”, así como el voto en blanco y nulo para intentar cortar el camino de la principal oferta del mandatario, a quien acusan de autoritario.

“El ‘Sí’ le está dando 3 a 1 al ‘No’”, declaró el martes Correa, pero reflejó dudas sobre la posibilidad de obtener una amplia victoria en el plebiscito frente a la que juzga como una “propaganda mafiosa” de la oposición.

Correa alertó a sus simpatizantes que de registrarse un alto índice de votos nulos y blancos, “puede ser que no se logre la mayoría absoluta y se pierda la consulta”.

El “Sí” requiere al menos tres millones de votos para que la Constituyente con facultades omnímodas se instale a finales de año, considerando que 9.2 millones de ecuatorianos están convocados a sufragar y el ausentismo tradicional se ubica en un 30 por ciento.

Además, la oposición encamina su trabajo a captar la mayoría de los 130 escaños de la Constituyente para evitar que Correa imponga, según ella, “el modelo totalitario del presidente Hugo Chávez” dentro de lo que ambos gobiernos llaman socialismo del siglo XXI.

Correa baraja la posibilidad de renunciar si pierde el plebiscito, aunque los analistas estiman que tras la amenaza se esconde una estrategia para volcar su popularidad hacia la consulta.

“Habría que pensarlo porque sería un rechazo (a su plan de Constituyente)”, dijo y enfatizó que “tenemos que pensarlo muy seriamente, yo no me aferro al cargo”, sostuvo.

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