- Perdió control del Congreso por destitución de 57 diputados
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La oposición ecuatoriana, que perdió el control del Congreso con la destitución de 57 diputados, llega casi derrotada al plebiscito del domingo que decidirá la suerte de una Constituyente promovida por el gobierno socialista de Rafael Correa.
Dominado históricamente por la derecha, el país más inestable de la región —con ocho mandatarios en la última década— asistió en el último mes a una pugna de poderes que dejó fuera del camino, y de un solo tajo, a los detractores del gobierno de Correa por obstruir su plan de Constituyente para redactar una nueva Carta Política.
El mandatario, que no presentó candidatos para las elecciones legislativas de octubre, gobernó sin trabas desde el 7 de marzo gracias a la resolución del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de cesar a 57 parlamentarios, quienes fueron reemplazados por sus suplentes.
Este martes el Congreso reanudó sus actividades con los alternos, que se alejaron de la dirección partidista para apoyar la Asamblea, hacia la cual apunta la debilitada oposición que no pudo bloquear la consulta popular a pesar de su hegemonía en el Legislativo (con 100 curules).
Mientras los cesados aspiran a ser restituidos mediante un amparo judicial y sesionan de manera paralela al Parlamento, la oposición enfrenta el plebiscito con las perspectivas adversas.
Un 63 por ciento de los electores respalda el plebiscito contra el 20 por ciento, mientras la indecisión se ubica en el 32 por ciento, según la más reciente encuesta de Cedatos-Gallup.
Sin embargo, los detractores de Correa queman sus últimos cartuchos promocionando el “No”, así como el voto en blanco y nulo para intentar cortar el camino de la principal oferta del mandatario, a quien acusan de autoritario.
“El ‘Sí’ le está dando 3 a 1 al ‘No’”, declaró el martes Correa, pero reflejó dudas sobre la posibilidad de obtener una amplia victoria en el plebiscito frente a la que juzga como una “propaganda mafiosa” de la oposición.
Correa alertó a sus simpatizantes que de registrarse un alto índice de votos nulos y blancos, “puede ser que no se logre la mayoría absoluta y se pierda la consulta”.
El “Sí” requiere al menos tres millones de votos para que la Constituyente con facultades omnímodas se instale a finales de año, considerando que 9.2 millones de ecuatorianos están convocados a sufragar y el ausentismo tradicional se ubica en un 30 por ciento.
Además, la oposición encamina su trabajo a captar la mayoría de los 130 escaños de la Constituyente para evitar que Correa imponga, según ella, “el modelo totalitario del presidente Hugo Chávez” dentro de lo que ambos gobiernos llaman socialismo del siglo XXI.
Correa baraja la posibilidad de renunciar si pierde el plebiscito, aunque los analistas estiman que tras la amenaza se esconde una estrategia para volcar su popularidad hacia la consulta.
“Habría que pensarlo porque sería un rechazo (a su plan de Constituyente)”, dijo y enfatizó que “tenemos que pensarlo muy seriamente, yo no me aferro al cargo”, sostuvo.