Había que hacer algo

[email protected] Mientras el futbol alista a los jóvenes que irán a Brasil para ser adiestrados en la escuela de talentos de los Tigres, en Río de Janeiro, el beisbol enviará este domingo 15 a dos entrenadores a la academia de los Yanquis en la República Dominicana. Ambas son formidables decisiones. Nadie puede garantizar que los […]

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Mientras el futbol alista a los jóvenes que irán a Brasil para ser adiestrados en la escuela de talentos de los Tigres, en Río de Janeiro, el beisbol enviará este domingo 15 a dos entrenadores a la academia de los Yanquis en la República Dominicana.

Ambas son formidables decisiones.

Nadie puede garantizar que los ocho chavalos que irán a Brasil vendrán convertidos en estrellas, como tampoco se puede asegurar que en dos semanas los entrenadores retornarán hechos unos “gurús”.

Sin embargo, después de tanto tiempo de jugar beisbol y futbol, y no conseguir mejorías significativas, algo había que hacer y no tengo dudas que se están tomando las decisiones correctas.

Franklin López, quien se destacó como segunda base y artillero feroz en Finales con los Dantos y Carlos Rodríguez, quien hizo su nombre en el beisbol cubano, son los entrenadores que irán a Boca Chica.

Sólo a través del contacto con los especialistas, con los que se han tornado en expertos y han tenido éxito, es que podremos mejorar, pero si seguimos con los mismos métodos usados hasta ahora, obtendremos los mismos resultados que no satisfacen a nadie.

Es duro decirlo, pero no tenemos buenos entrenadores en la mayoría de los deportes. Y mientras no se les mande a capacitar, no conseguiremos resultados distintos. Y la culpa no es sólo de los entrenadores sino del sistema que no les ha dado la oportunidad.

Pero uno tiene la esperanza que, al igual que los muchachos que irán a Brasil, tanto Franklin como Carlos aprovecharán al máximo esta oportunidad y dejarán una buena impresión para que las puertas queden abiertas para futuros acuerdos de trabajo.

Si lo hecho hasta ahora no ha funcionado, hay que probar otros métodos. Hay que ir a aprender. Y se aprende de los que saben. De lo contrario, no sólo nos estancamos, retrocedemos.

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