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Muchas veces nuestras creencias o comportamientos pueden afectar nuestra salud sexual. El ejemplo más común es el hecho de que muchas mujeres ya sea al bañarse o después de tener relaciones sexuales proceden a lavarse sus genitales de manera inadecuada.
Por lo general comentan que esa parte del cuerpo debe quedar bien lavada, ya que si no lo hacen podrán presentar olores que no son agradables y que además si no lo hacen se sientes sucias o como que no se han bañado. Nada más erróneo que este concepto.
Al lavarse la vagina se desaparecen las bacterias que nos sirven de defensa. En esta situación pueden atacar infecciones las que en ausencia de la flora de defensa, se vuelven resistentes y muchas veces crónicas. Cuando esta flora de defensa desaparece, la infección más común que se presenta es la candidiasis vaginal, la que afecta crónicamente a gran número de mujeres.
También el uso de protectores diarios es una práctica común, la que usualmente suele producir este tipo de infecciones. Generalmente cuando acuden a la consulta médica se le suelen prescribir los tratamientos adecuados, los que resuelven por unos cuantos días y por supuesto que la misma regresa ya que lo correcto es modificar nuestros hábitos.
Otro aspecto importante es que estas costumbres pueden influir en la fertilidad, ya que al lavarse con productos agresivos se pueden desplazar ciertas cantidades de agua, las que incluso pueden ser microscópicas pero que arrastran bacterias desde la vagina, pasan a través del cuello del útero e ingresan a los genitales internos específicamente a las trompas de Falopio.
Una vez producido este proceso, las trompas pueden inflamarse de tal manera que se pueden cerrar y de esta manera bloquear el paso de los espermatozoides. Esto se entiende como esterilidad. Hay otras causas de inflamación como el uso de la T de Cobre, las infecciones de transmisión sexual y la Enfermedad Pélvica Inflamatoria en general.
Las mujeres que padecen de estreñimiento y que no tienen horario fijo de ir al baño pueden afectarse con infecciones crónicas vaginales, las que generalmente producen olores fuertes. Esto es debido a que pueden contaminarse de bacterias que se encuentran alrededor del ano por contigüidad, ya que la distancia entre el introito vaginal, o sea, la entrada de la vagina y el ano es corta y en algunas mujeres suele ser aun más corta. Las pacientes con exceso de peso u obesas son aun más susceptibles de padecerlas. Hay que recordar que para evitar las infecciones de Transmisión sexual, la relación monógama y el uso consistente del preservativo son importantes.
* La autora es ginecóloga. Teléfono: 278-3848