Las grasas: su lado bueno y su lado malo

Pensar en grasas nos refiere a sobrepeso pero lo cierto es que no debemos eliminarlas de la dieta, sólo hay que escogerlas bien Las grasas en la comida proporcionan sabores, aromas y texturas apreciados y juegan un papel importante en el cuerpo, como en ayudar con la absorción de varias vitaminas y minerales y formar […]

  • Pensar en grasas nos refiere a sobrepeso pero lo cierto es que no debemos eliminarlas de la dieta, sólo hay que escogerlas bien

Las grasas en la comida proporcionan sabores, aromas y texturas apreciados y juegan un papel importante en el cuerpo, como en ayudar con la absorción de varias vitaminas y minerales y formar aproximadamente 60% del cerebro y parte de la estructura de las células.

Consumidas como parte de la comida, las grasas contribuyen al sentido de saciedad. Pero son fuentes de calorías (nueve calorías por gramo) y contribuyen al sobrepeso, a la obesidad y a los dañinos efectos asociados.

Para mantener una dieta con un nivel sano de grasa se recomienda que ponga el énfasis no solamente en “bajo de grasa” sino también distinguir entre los cuatro tipos de grasas y en reducir específicamente las grasas saturadas y en eliminar o minimizar las grasas “trans”.

Las grasas saturadas tienen varias aplicaciones culinarias en las comidas preparadas porque son estables (no se oxidan fácilmente). Grasas saturadas provienen de mantequilla, crema, aceite de coco, aceite de la palmera y de la grasa de varios animales.

Las grasas “trans” aparecieron como un componente de las grasas hidrogenadas, como margarina, por inyectar hidrógeno en las grasas vegetales y así brindar nuevas aplicaciones y más comidas procesadas. Pero las grasas “trans” bajan el colesterol bueno (HDL) y suben el colesterol malo (LDL).

A partir del 2006, las etiquetas de comidas en los Estados Unidos han tenido que revelar el contenido de grasas “trans”. Productos preparados que tienen generalmente mayor cantidades de grasa “trans” son galletas, comida frita, donas, etc.

Las grasas monosaturadas tienen el beneficio de bajar el colesterol malo, o sea el LDL y mantener o subir el colesterol bueno, o sea, el HDL y por lo tanto, no son el blanco en el mejoramiento de su dieta. Pero aunque tiene efectos positivos, obviamente al consumirlas en exceso contribuyen al sobrepeso. Ejemplos de fuentes de grasas monosaturada son el aceite de oliva, aguacate, ajonjolí, derivados de maní y la grasa del pollo.

La grasa polisaturada es menos sana que la monosaturada porque se oxida fácilmente al ser expuesta al oxígeno y/o la luz, introduciendo los radicales libres que no deseamos. Ejemplos de fuentes de ellas son la soya, maíz, nueces y algunos tipos de peces.

Aunque no hay garantía, se sabe que el riesgo de tener cáncer de colon, cáncer de mamas, cáncer del endometrio, y enfermedades cardiovasculares es menor cuando las mujeres bajan su consumo de las grasas “trans” y saturadas, especialmente al incluir en sus dietas más verduras color verde oscuro, frutas y granos integrales, y mantener un programa de ejercicio que incluye cuatro o más sesiones por semana, de las cuales al menos una sesión es de ejercicio vigoroso.

Se recomienda tener chequeos médicos al menos una vez al año.

* La autora es experta en nutrición humana y propietaria del restaurante Ola Verde. Teléfono: 270-3048.

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