El Secretario de Defensa británico, Des Browne, anunció este lunes que los militares británicos tendrán prohibido vender sus historias tras las fuertes críticas por haber permitido a los 15 marinos capturados en Irán, cobrar por conceder entrevistas sobre su cautiverio.
Browne dijo que la Marina Real “no logró un resultado satisfactorio” con su decisión de hacer una excepción a la norma.
La polémica comenzó este fin de semana, cuando el Ministerio de Defensa tomó la decisión de permitir al grupo de soldados negociar con los medios de comunicación la difusión pagada de su historia, debido a que en su opinión, hay unas “circunstancias excepcionales”.
Después se supo que Faye Turney, la única mujer del grupo, de 26 años y madre de una niña, cobró unas 100,000 libras (casi 200,000 dólares o 150,000 euros) por la exclusiva concedida al periódico The Sun y la televisión ITV, que la emitiría este lunes por la noche.
Según estimaciones de la prensa, los quince marinos pudieron cobrar entre todos unas 250,000 libras (490,000 dólares, 370,000 euros).
Los reproches al Ministerio y a los marinos se intensificaron con la publicación este lunes por el Sun de las revelaciones de Turney, al tiempo que otro periódico, el Daily Mirror, entrevistó en sus páginas al más joven del grupo, Arthur Batchelor, de 20 años.
Otro de los marinos capturados, el teniente de navío Félix Carman, dijo que no aceptaría dinero por su historia y que encontraba “algo desagradable” ese procedimiento, aunque no estaba enojado “con quienes sufrieron una horrible experiencia y hacen algo de dinero”.
Los 15 marinos fueron capturados el 23 de marzo mientras realizaban una misión en el Golfo. Para Teherán estaban en aguas iraníes, mientras que Londres siempre ha sostenido que sus hombres estaban en aguas iraquíes. Fueron liberados y regresaron a casa el pasado jueves.
Sally Veck, la madre de una soldado muerta la semana pasada en Irak, había declarado al diario The Times antes de que fueran difundidas las entrevistas que “sería una terrible vergüenza si uno (de los marinos) (…) decidiera vender su historia”.
Habla la mujer
Faye Turney declaró al tabloide The Sun que sus secuestradores la desvistieron, le mintieron y sugirieron que moriría, que nunca más vería a su hija.
Turney declaró que “en un momento (el interrogador) me preguntó “¿Qué impresión te causa morir por tu país? Al día siguiente, otro me dijo: ´Usted no comprende, usted debe cooperar con nosotros´. ¿Quiere volver a ver a su hija alguna vez?” Durante los cinco primeros de los 13 días de detención, Faye Turney fue convencida de que los otros 14 detenidos, todos hombres, habían vuelto a Gran Bretaña.
“Me pusieron en una minúscula celda y me ordenaron desvestirme”, declaró la militar al periódico. “Me quitaron todo salvo las bragas. Luego me lanzaron una pijama de algodón para que me la pusiese y me dieron cuatro mantas sucias, tras lo cual la puerta metálica se cerró de nuevo”, indicó.
“Una mañana, escuché como aserraban madera y clavaban cerca de mi celda. No podía entender qué era. Entonces una mujer entró a mi celda y me midió desde la cabeza a los pies con una cinta”, cuenta al rotativo Turner, una madre de familia de 26 años.
“(La mujer) le gritó las medidas a un hombre que estaba fuera. Yo estaba convencida de que estaban haciendo mi ataúd”, añade la joven militar.
En la entrevista, la militar explica que los iraníes le propusieron que si escribía unas misivas estaría en libertad “en dos semanas” y que si no lo hacía, sería juzgada por espionaje y cumpliría varios años de prisión.
“Tuve sólo una hora para pensar en la propuesta. Si lo hacía, temía que todo el mundo en el Reino Unido me odiaría. Pero sabía que era mi única oportunidad para cumplir una promesa a Molly (su hija) de que estaría de regreso para su cumpleaños el 8 de mayo”, continúa.