- DUELO METS CONTRA FILIS DEBE SER DE ALTO VOLTAJE EN EL SECTOR ESTE DEL VIEJO CIRCUITO
LIGA NACIONAL INFERNAL EN EL CENTRO
En 1927, Charles Lindbergh, cruzó el Atlántico volando de Nueva York a París a bordo del avión llamado “El Espíritu de San Luis”. En este 2007, los Cardenales pretenden volar nuevamente hacia los play offs y seguir hasta la Serie Mundial, para defender el título brillantemente conquistado tras neutralizar a los inspirados Tigres.
A la altura del Juego de Estrellas, con Alberto Pujols humeante rumbo hacia cifras espectaculares, los Cardenales se veían imparables, capaces de ganar el Centro de la Liga Nacional con una ventaja asombrosa.
Eso no ocurrió. Pujols se lesionó, el pitcheo se debilitó, se agregaron otras bajas, y fue necesario esperar hasta el último grito del drama, para descartar la posibilidad de un juego extra con los Astros de Houston.
Con los Cachorros reconstruidos, la presión que ejercen los Astros siempre y Milwaukee con “olor” a peligro, los Cardenales deberán realizar un esfuerzo mayúsculo para “cruzar el mar de las dificultades”.
Pujols ha sido desde su impactante debut, un bateador terriblemente destructivo, y aunque estuvo largo rato sin jonronear en el entrenamiento primaveral, nadie duda que volveremos a batear sobre .300, descargar más de 40 jonrones y empujar más de 100 carreras.
Scott Rolen, Jim Edmonds, David Eckstein —Más Valioso de la Serie Mundial—, Adam Kennedy y Juan Encarnación, estarán en pie de guerra, en tanto Chris Carpenter, el derecho ganador del Cy Young hace un par de años, jefea una rotación en la que Antony Reyes, tiene que mostrar plenamente su dentadura, con Braden Looper y Kip Wells fajándose, y todas las miradas siguiendo las huellas de Adam Wainwright, sacado del bullpen.
Será clave la actuación de Jason Ishringausen, el cerrador de 33 rescates, debilitado en sus últimas salidas, malogrando 10 posibilidades de salvamento.
Houston, todavía pendiente de Roger Clemens, y sin Andy Pettite, pero con Roy Oswalt, Woody Williams y Wandy Rodríguez en la colina; el temido Brad Lidge sacando los últimos outs pistola en mano; esperando un buen funcionamiento de Carlos Lee, firmado por 6 años y 100 millones; dependiendo de la explosividad de Lance Berkman y Morgan Ensberg y lo que pueda ofrecer Craig Biggio mientras avanza hacia los 3 mil hits, es candidato a la segunda posición.
¿Y qué decir de los Cachorros? ¡Ah, si tuvieran en plenitud a Mark Prior y Kerry Wood! El formidable Aramis Ramírez y el súper agitado Alfonso Soriano, no darán tregua al pitcheo enemigo junto con Derrek Lee, Cliff Floyd y Jacque Jones; y en pitcheo, Carlos Zambrano puede ser la sensación de la temporada apoyado por Ted Lilly y Rich Hill.
Y está Milwaukee con Prince Fielder y el derecho Ben Sheets, adelante de los Piratas que tienen lastimado al Campeón de Bateo Freddy Sánchez, y los Rojos, que sorprendieron con un inesperado levante de voltaje en el 2006, pero reducidos al poder de Adam Dunn, viendo a Ken Griffey batallar contra múltiples adversidades.
METS BAJO PRESIÓN
Después de ganar 97 juegos y conseguir ventaja de 12 sobre los Filis, los Mets, envueltos en dudas monticulares, son ligeramente favoritos para sobrevivir bajo presión.
Con un pitcheo inseguro que presenta al veterano sin edad, Orlando “Duque” Hernández como segundo brazo, y al zurdo Tom Glavine, en persecución de las 10 victorias que le permitirán aterrizar en la pista de 300, como líder, los Mets tendrán que depender esencialmente de la candela en su line up.
Carlos Delgado, David Wright, José Reyes, Moisés Alou, Carlos Beltrán y Shawn Green necesitan tronar intensamente, y el relevista Billy Wagner, ser un estrangulador, para saltar sobre complicaciones y poder resistir las embestidas del equipo de Filadelfia.
Ryan Howard, visto tan inmenso como una montaña, puede batear 60 jonrones y empujar mas de 150 carreras. Chase Utley, Pat Burrell y Jimmy Rollins son atormentadores, y aunque Freddy García está afectado por espasmos, Bret Myers y Cole Hamels, han lucido bien y contarán con el respaldo de Adam Eaton, Jon Lieber y Jamie Moyer.
Detrás, los Marlins con una tropa de jóvenes peloteros y cinco brazos capaces de volver a ganar cada uno de ellos más de 10 juegos. Dontrelle Willis, de 25 años, pretende regresar a la esfera de ganadores de 20, y Miguel Cabrera, debe seguir impresionando con sólo 23 años.
Los Bravos devaluados pese a contar con Andrew y Chipper Jones, y poder utilizar a John Smoltz y Tim Hudson, y los Nacionales de Washington de Ryan Zimmerman, cierran la división.
ASOMAN LOS DODGERS
Igual que en la Liga Americana, el Oeste de la Nacional, es muy polvoriento y confuso. Padres y Dodgers terminaron empatados con 88 victorias en el 2006, y este año podrían volver a protagonizar otra pelea con definición de “último round”.
Los Dodgers perdieron a Greg Maddux ahora con los Padres, pero obtuvieron a Jason Schmidt y Randy Wolf, y se quedaron con un primer bate como Juan Pierre, mientras los de San Diego atraparon a Marcus Giles.
Los Dodgers, en plan de superar las 90 victorias, son los favoritos del 2007. Una gran combinación de doble plays con Rafael Furcal y Jeff Kent moviéndose alrededor del segundo costal, el bate de Nomar Garcíaparra, la velocidad y el tacto de Juan Pierre, el equilibrio monticular con Schmidt, Wolf, Derek Lowe, Brad Penny y Brett Tomko, y lo que puede reportar Takashi Saito como cerrador.
San Diego tiene un futuro gran pelotero creciendo en el inicialista Adrián González diagnosticado como un impulsador de 100 carreras, un trío de buenos abridores con Jake Peavy, Chris Young y Maddux, y un rematador súper efectivo tal es Trevor Hoffman.
Los Gigantes obtuvieron al zurdo Barry Zito, potencial ganador de 20, recuperaron a Rich Aurilia y le abrieron espacio a Dave Roberts, pero no parecen estar en plan de impresionar. Lo que queda de Barry Bonds y su lucha por tumbar a Hank Aaron, será lo mas atractivo que presenten, en tanto los Rockies de Colorado, seguirán condenados a transitar por el túnel de los inadvertidos.
Cardenales, Mets y Dodgers, saltan a la vista como ganadores de división, y los Filis como la gran posibilidad de ser el “comodín”.