- Las consecuencias negativas del estrés son múltiples.
Mantenerlo en equilibrio
beneficiará su salud, pues sus repercusiones van desde la farmacodependencia hasta el suicidio
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Uno de esos días que parecen no tener fin, desesperada y sin energías, Mirna Parajón, de 35 años, decidió ir a la farmacia a comprar unas pastillas relajantes que venden sin prescripción médica.
Ella es ingeniera civil y su carga laboral se torna casi intolerable por los diversos proyectos que tiene a su cargo.
Al inicio tomaba una al día y luego dos. Cinco meses después, llegó a tomar hasta 20 tabletas diariamente. Me sentía al borde del abismo. Mi mamá era la única que lo sabía. Ella me recomendó muchas veces visitar al siquiatra pero yo me resistía. Pensaba que eso era para otras personas, no para mí, asegura.
Finalmente, se convenció de buscar ayuda profesional. Según Parajón, la sicoterapia la llevó a fijarse prioridades, a preocuparse únicamente por aquello que de verdad es importante y a ver las cosas desde otro punto de vista.
Poco a poco y gracias al tratamiento fue dejando de tomar las pastillas y empezó a tomar antiácidos, pues el excesivo consumo de tranquilizantes le produjo gastritis.
Su caso es uno de tantos que demuestran que muchas personas optan por fármacos sin la prescripción del siquiatra, como una vía de escape de las múltiples consecuencias del exceso de estrés.
Y es que en el mundo de hoy parece algo inevitable. Diariamente funcionamos con algo de estrés para poder realizar nuestras tareas pero cuando es demasiado intenso o dura mucho tiempo y va más allá de nuestra capacidad personal para poder sobrellevarlo, aparecen síntomas que provocan menoscabo en la calidad de vida. Es allí donde uno se desespera y busca alternativas para mejorar ese estrés.
De acuerdo al siquiatra Nelson García Lanzas, la ansiedad la reacción emocional más frecuente del estrés es una enfermedad neurobiológica de manifestaciones físicas y síquicas, por lo cual debe tratarse.
A consecuencia del estrés hay quienes han dejado el trabajo y los estudios, tienen dificultades de atención y desarrollan problemas familiares y de pareja. Muchos prefieren tomar pastillas antes que acudir al siquiatra. Esto constituye un engaño porque la ansiedad va avanzando y empeorando.
Incluso, cuando han llegado a un extremo de dependencia y caen en abstinencia, los pacientes pueden desarrollar problemas de presión arterial, derrames cerebrales, taquicardias, entre otras.
De acuerdo a García, la sicoterapia cognitiva es la mitad del tratamiento, como la terapia individual, de grupo o familiar, la cual consiste en cambiar o modificar formas de pensar para brindar una solución a los problemas que causan estrés.
La sicofarmacoterapia es la otra parte del tratamiento. Los fármacos son un tratamiento a corto plazo y al tomarlos sin la guía del especialista, producen dependencia no sólo física sino sicológica, señala García.
Asimismo, el siquiatra expresa que existen muchos mitos acerca de este tipo de fármacos. Sin embargo, asegura que el único problema consiste en el abuso y que algunas farmacias las venden sin receta médica.
Cero dependencias
Para evitar dependencia a este tipo de fármacos, los siquiatras usan unos fármacos de vida media larga, es decir, que permanecen en el organismo por más tiempo, recetan la dosificación adecuada en dependencia de los síntomas del paciente, de la alteración que tenga y de su personalidad.
Estos fármacos son muy controlados por el médico y se administran por un período determinado. Si la persona los consume de manera adecuada, dosificada y controlada, no habrá dependencia. El siquiatra sabe cómo y con quién usarlas, expresa el siquiatra.
Otras personas, en su desesperación recurren al alcohol y al cigarrillo. De acuerdo a García, en dosis pequeñas el alcohol disminuye la ansiedad pero aunque puede ayudar a sentirse mejor, provoca dependencia. Detrás de muchos alcohólicos hay personas con trastornos de ansiedad graves o depresión, expresa.
Asimismo, los trastornos de ansiedad pueden disminuir o aumentar el apetito. Según el siquiatra, los pacientes ansiosos depositan mucha células grasas en su organismo provocando la obesidad, convirtiendo el problema en otro desencadenante del estrés. También están predispuestos hasta siete veces más a padecer de enfermedades cardiovasculares.
Amigas del siquiatra
Es importante aclarar que la visita al siquiatra no es solamente para las personas con trastornos mentales graves. Afortunadamente, cada vez más personas han aprendido a reconocer cuando el nivel de estrés ya no les permite vivir adecuadamente y deciden buscar ayuda del siquiatra.
Dado que difícilmente podrá disminuir el ritmo de vida, García Lanzas recomienda que en cuanto sienta que no pueda manejar ese nivel de estrés al que está expuesta, acuda a la ayuda del terapeuta quien le auxiliará a cambiar muchos esquemas mentales que puedan mejorar su calidad de vida y si eso no es posible, entonces seguirá el uso de sicofármacos.
Al día de hoy, Mirna Parajón continúa visitando al siquiatra una vez al mes, quien le recetó otro tipo de pastillas para tomarlas únicamente cuando tenga una carga laboral excesiva.
Ahora me siento mucho mejor. Lo único que les recomendaría a aquellas personas que sufren de estrés y viven una experiencia similar a la mía, es que busquen ayuda profesional. El apoyo del siquiatra ha sido una gran bendición para mí, asegura Parajón.