Besos apasionados, lágrimas y situaciones estresantes se vivirán en la telenovela Bellísima. Por una parte Safira sufre porque su muñequita, como llama a Giovana, le dice que se avergüenza de ella, claro que después de unas cuantas lágrimas termina perdonándola, pero también sufre porque siente celos de su amor secreto, a quien esta semana le va muy bien con las mujeres, hasta María José lo besa.
Pascual por su parte se deja mimar de todas las mujeres que se le acerquen, primero anda muy ilusionado con Victoria, pareciera que es el amor de su vida, cuando mira a Safira, pierde la cabeza y luego aparece Rebeca que quiere conquistarlo para su agencia a como dé lugar y él no se resiste, aunque no acepta de ninguna manera ser modelo, porque cree que es una profesión de homosexuales, quien sí aprovecha la oportunidad es Narciso.
Hablando de Victoria, esta semana le llueven las sorpresas, primero decide darse una oportunidad con Pascual y vuelve a sonreír, luego viene el llanto, porque Sabina sigue haciendo de las suyas, esta vez engaña a las niñas del colegio para sacarle dinero. Pero eso no es todo, ya iniciaron acción penal contra ella en Brasil, porque en Grecia ya fue declarada culpable. Ella se desespera y pide ayuda a Julia, Bia se hace la inocente y no saca su rabia, pero ya está sembrando cizaña en Sabina para que odie a su madre.
Nikos le hace ver a Victoria que la única interesada en hacerle daño es Bia y sacan sus conclusiones, pero es demasiado tarde para ella y no tiene los recursos para defenderse, porque aunque Julia la apoya, no va a ser suficiente, porque ella no cree que Bia esté detrás de toda la telaraña.
Mónica vuelve a sonreír, primero porque el sinvergüenza de Alberto le hace creer que le va a regresar a Toniño, pero claro él sólo quiere ganar tiempo para conquistarla, incluso hasta le pide al abogado que le dé largas en el proceso, lo único bueno es que al fin se reconcilia con Cemil, quien estaba sufriendo mucho por ella.
Quien está sacando provecho de la amenaza de desalojo del barrio es Murat, ahora come a costillas de todos los pobladores, quienes creen que él es su único salvador. Vamos a ver cómo le va cuando Katina lo sepa.
El pobre señor Kikí está muy triste, ya no aguanta vivir en la vecindad, junto a Bento y le pide a Mónica que hable con André, porque el muy ingrato ni siquiera ha ido a saludarlo, con la excusa de que está muy ocupado y que no le ha ayudado porque no quiere pedir dinero a su mujer. Para mí eso es una excusa, porque se hace el difícil, pero termina aceptando el dinero de ella.
Por el momento prometió ayudarlo, pero no lo veo muy convencido, creo que siente vergüenza de su familia. Bueno, a lo mejor me estoy equivocando, juzguen ustedes.