(LA PRENSA/D. Nivia)

El triunfo de los hijos

Una conferencia sobre cómo educar hijos triunfadores nos recuerda que la necesidad forja el carácter ¿Cómo educar hijos triunfadores? Esa es la duda de toda madre y padre de familia. ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Le estoy dando lo suficiente para que sepa destacarse en la vida? Para que sea un hombre o una mujer de […]

  • Una conferencia sobre cómo educar hijos triunfadores nos recuerda que la necesidad forja el carácter

¿Cómo educar hijos triunfadores? Esa es la duda de toda madre y padre de familia. ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Le estoy dando lo suficiente para que sepa destacarse en la vida? Para que sea un hombre o una mujer de éxito. Osvaldo Cuadro, sicólogo argentino experto en familia, brindó una conferencia sobre ese tema la semana pasada. Estos son los principales consejos que dio a los padres asistentes a la conferencia organizada por Fito Corp, en el Centro de Convenciones Crowne Plaza.

¿Cómo educamos?

Primero hay que saber que educamos a través de diferentes vías: lo que somos, lo que nuestros hijos nos ven hacer, nuestras habilidades y por lo que decimos. Lo que decimos debe coincidir con lo que hacemos.

La principal amenaza

El sicólogo, autor del libro Cómo preparar hijos triunfadores, plantea que los niños y adolescentes de hoy enfrentan una amenaza que empeorará con el paso del tiempo: el consumismo. Quieren de todo y saben cómo exigirlo. Algunos recurren a los berrinches y a los chantajes, otros no tienen necesidad de usar esas armas porque sus padres están más que dispuestos a complacerlos siempre. Grave error.

El sicólogo sostiene que “el exceso ahoga”. La abundancia acaba con la capacidad de ser creativos y saber esforzarse. En necesidad se crece.

Hay que darle a los hijos sólo lo que necesitan, e incluso no es mala idea de vez en cuando dar menos de lo que necesitan.

Cuando los padres dicen sí a todo lo que demandan sus hijos, no les fomentan habilidades como tomar riesgos, esforzarse y sacrificarse. “El no tener todo es una ventaja”, advierte.

Dejarlos hacer

El conferencista dijo que desde edad muy temprana se puede forjar el carácter e ímpetu de una niña o niño. Desde que está aprendiendo a caminar.

Ejemplifica como error que cuando los niños tropiezan y caen en su intento por caminar por su cuenta, los padres, abuelos, tíos, ¡todos corren a recogerlos! El mensaje que se les va inculcando es que cuando tropiezan y caen obtienen atención. Y no precisamente atención positiva. Si se les deja aprender a levantarse solos cuando son pequeños, sabrán hacerlo de grandes. Podrán levantarse y resurgir de sus tropiezos o fracasos aunque sus padres no estén con ellos. Esa ausencia llegará un día.

Desde pequeño se le debe enseñar a un hijo a hacer cosas tan simples como arreglar su cama. Ya entre los tres y cuatro años puede hacerlo. ¿Esto para qué sirve? Para que aprenda que es útil, que tiene habilidades. Con ese ejercicio simple usted puede evitar terminar siendo padre o madre de un inútil. Lo ideal es criar hijos autosuficientes, seguros de sí mismos y la seguridad no se obtiene de la dependencia, es todo lo contrario.

Deje que su adolescente aprenda a prepararse al menos su desayuno. El sicólogo contó la anécdota de una mamá cuyo hijo no hacía labores en la casa porque “él estudia”. Según el experto, eso da el mensaje de que puede recibir todo con el mínimo esfuerzo. Y en la vida la realidad es otra.

Para triunfar de verdad hay que dar todo el esfuerzo. Prepare a sus hijos para dar lo mejor de sus habilidades dentro de casa, lo que no se aprende en el hogar, es muy difícil y más doloroso que lo aprenda afuera.

Preparados para sufrir

Toda madre y padre quisiera que sus hijos estuvieran rodeados de una capa de acero invisible, que les permita protegerse de los sufrimientos, las bajezas, las traiciones. Pero que sufran no lo podemos evitar. ¡Y qué bueno! El sufrimiento forja el carácter. Claro que no estamos hablando de abusos físicos o emocionales. Se trata del sufrimiento al que se enfrentan aquellos que deciden arriesgarse en la vida. Están preparados para sufrir.

Saber enfrentar el sufrimiento es saber levantarse. Sin mirar atrás, sin autocompasión, sin depresión severa. En fin, hacer de los fracasos oportunidades. Y esa capacidad de resurgir de las cenizas sólo la tienen aquellos que fueron expuestos a las brasas.

Todos sabemos que no hay fórmulas mágicas para ser buenos padres, pero la charla sirvió para recordarnos muchas cosas que olvidamos en el día a día, por ejemplo: ¡Cuánto agradecemos hoy un fracaso de años atrás! No seríamos quienes somos sin esa oportunidad que tuvimos de volver a empezar, de intentarlo de nuevo, y esta vez para triunfar.

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