- Las amenazas, el chantaje y el poder económico son aliados del abusador. El abuso sexual se da en todos los estratos sociales
Hay más denuncias
¿Mayor violencia hacia las mujeres o están aprendiendo a no quedarse calladas?
Según un análisis comparativo de la Comisaría de la Mujer a nivel nacional, el caso de violaciones sexuales aumentó este año en un 65 por ciento, respecto al 2005. La tentativa de violación aumentó en un 55 por ciento, los abusos deshonestos en un 57 por ciento, el acoso sexual en un 38 por ciento y la trata de personas en un 200 por ciento. Cabe señalar que las cifras se dan a partir de las denuncias, sin embargo hay muchas personas que no se atreven a denunciar lo que les pasó, así que las cifras pueden ser mayores.
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El manoseo en la calle, un piropo vulgar, una señal obscena o cualquier situación que causa daño de tipo sexual a una persona es abuso sexual. Sin embargo en nuestra cultura cuando hablamos de violencia sexual nos referimos a su máxima expresión: la violación, sin tomar en cuenta otras manifestaciones.
Esto se da porque educamos a los hombres para que se expresen y estimulamos su hombría a partir de la realización de este tipo de situaciones y algunas mujeres hasta se sienten halagadas con piropos vulgares, que dañan su integridad, afirma la psicóloga Martha Violeta Trujillo Delgado, docente de la Universidad Centroamericana (UCA).
Cabe señalar que los agresores en la mayoría de los casos son personas cercanas a la víctima, ya que sólo en un tres por ciento de las denuncias recibidas en la Comisaría de la Mujer en el 2006, el victimario fue un desconocido.
¿Por qué callan las mujeres?
Existe la creencia de que el abuso sexual es un fenómeno de los estratos sociales más bajos, que es un problema de pobres y borrachos, sin embargo la realidad es otra. Deborah Grandison, Procuradora Especial de la Mujer, afirma que es una teoría errada, ya que afecta a todas las clases sociales, sólo que es más difícil de detectar en las clases altas, porque por temor al escándalo no denuncian el hecho o lo manejan con mucha discreción.
Trujillo Delgado afirma que hay madres que saben lo que está pasando a sus hijas, hijos o a ellas mismas, pero callan porque temen a los abusadores o por conveniencia económica.
Cuando hay un toqueteo en la calle o un piropo vulgar o grosero, las mujeres callan, por vergüenza o porque han aprendido a ver algo positivo y hasta llegan a pensar que es algo agradable. En las situaciones más complicadas como los abusos y violaciones que pueden suceder tanto por personas desconocidas, como por familiares o por el mismo esposo o compañero, se callan en primer lugar, porque como producto de la socialización que hay hacia la mujer, le enseñan que tiene que callarse, que debe aguantarle al marido todo y si el hombre tiene deseo de tener relaciones sexuales y su mujer no quiere, tiene que hacerlo, porque es su compañera y tiene que estar dispuesta a cualquier deseo de él, asegura Trujillo Delgado.
Otra causa por la cual callan es por amenazas o chantaje. A una niña, el agresor le dice que no le van a creer, que la van a castigar a ella por mentirosa o que lo que está haciendo es normal, que la gente va a saber que ya no sirve, que la va a matar a ella y su familia, en fin una serie de situaciones que inculcan tanto temor a la víctima que prefiere callar.
El factor económico es una de las formas de coacción que más peso tiene, cuando una mujer es abusada por la pareja prefiere callarse antes que perder el aporte económico que da el marido para mantenerse y mantener a los hijos.
Tanto Grandison, como Trujillo Delgado, afirman que otro motivo por el cual prefieren callar es por que en las instancias donde van a poner las denuncias las revictimizan, les hacen contar en detalle la situación de maltrato, ponen en duda lo que pasó y hasta preguntan si fue con su consentimiento o provocaron la situación, así que antes de pasar todo eso, mejor callan.
Secuelas del abuso sexual
Trujillo Delgado afirma que la autoestima de una persona abusada es seriamente dañada, lo cual repercute en sus relaciones de pareja posteriores o también puede tener dificultad en establecer una adecuada relación de equidad entre sus hijos e hijas y en última instancia puede asumir como normal el maltrato.
La mayor herida que deja el abuso es la emocional y cuando es una persona de confianza quien hace el daño, la herida puede ser peor, porque queda lastimada la capacidad de establecer vínculos de confianza, nadie es digno de confianza, ya que si las personas que debían haberlo protegido han abusado de él o ella no hay en quién confiar.
El ser humano es tan maravilloso que para bloquear vivencias negativas extremas, desarrolla mecanismos de defensa, puede ser que el niño o la niña bloquee la situación y no se acuerde completamente de lo que pasó, pero puede ocurrir que no se acuerde del hecho y en sus relaciones con las personas sienta miedo del sexo opuesto, o de personas que quieran expresarle afecto, expresa Trujillo Delgado.
¿Qué hacer?
Lo más recomendable para combatir el abuso sexual es estar claro de que cuando un niño o una niña comparte con un adulto la situación está diciendo la verdad. Según la sicóloga, es difícil que un niño lo esté inventando, ya que no tiene la capacidad de imaginar cosas que no pasan en su entorno infantil.
Hay que confiar en que puede ser verdad, paralelo a ello hacer las investigaciones del caso y darle la atención que necesita, porque un niño o niña que se le atiende puede crecer y desarrollarse como un adulto normal, pero significa la participación activa de las personas que le rodean, señala Trujillo Delgado.
Cuando un niño comparte lo que le pasó y lo regañan o le dicen no pasó nada, se está tapando el problema, lo ideal es que haya un acompañamiento adecuado, para que la persona supere la situación y lleve una vida normal.
La sicóloga recomienda que el acompañamiento sicológico que se da a la víctima, también se le dé a la familia, porque es una situación que se debe vivir como familia y no como individuo, más aún cuando hubo daños físicos irreversibles.
El apoyo de la madre, una vez descubierto el abuso, es fundamental para la recuperación del menor. Si bien se ha observado que la mujer cada vez apoya más a su hijo o hija, ese apoyo baja considerablemente si quien ha cometido el abuso es su pareja actual o si es el padre biológico del niño o niña.
Señales de alerta
Un elemento importante para que uno pueda darse cuenta de si su hijo o hija está siendo objeto de abuso o de maltrato es la comunicación, si le da confianza a sus hijos para que le cuenten lo que les está pasando podría enterarse de las cosas antes de que lleguen a ocurrir.
La sicóloga también aconseja observar muy bien el comportamiento de sus hijos, porque la conducta de un niño o niña que han manoseado nunca va a ser igual, además expresan temor de quedarse en el mismo lugar con la persona agresora.
Al niño se le educa para que tenga confianza en la familia y si es alguien de la familia, el hecho de estar cerca de esa persona le va a generar ansiedad, asegura Trujillo.
La especialista aconseja promover una cultura de comunicación permanente y de confianza en la familia, ya que muchas personas no cuentan lo sucedido porque lo primero que le van a decir es que provocaron la situación.
En el caso de las mujeres que son abusadas por su pareja, la especialista aconseja en primera instancia conversar con la pareja si es posible, luego buscar terapia de pareja para ver si es conveniente que sigan juntos. En caso de que no pueda ir donde un terapeuta, puede recurrir a alguien de mucha confianza, lo importante es hablarlo con una persona adecuada.