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La vida sexual es muy compleja, está llena de tabúes y de prejuicios y cuando una persona ha sufrido un abuso sexual se enfrenta a una sociedad cargada de estos fenómenos y muy ignorante para comprender lo que sucede.
El abuso sexual se da cuando se realizan prácticas sexuales con una persona en contra de su voluntad o de su conciencia. Lo cual puede suceder a cualquier edad, no obstante son más vulnerables los niños por no tener conciencia exacta de lo que está sucediendo.
También se puede dar el abuso o la violación dentro del matrimonio, cuando uno de los dos no desea tener la práctica sexual y el otro presiona física o emocionalmente para realizarla.
La presión puede darse por chantaje, por soborno o por cualquier otra manera de manipular la respuesta en contra de la voluntad de una de las partes, ya que no siempre una persona tiene deseos de tener contacto sexual y por consiguiente tiene derecho a decir no.
Debido a los tabúes, la persona abusada puede tener temor de hablar sobre lo sucedido, porque piensa que no le van a creer, que va a ser mal interpretada o va a ser señalada como si fuese ella quien hizo algo incorrecto, sucio o vergonzoso.
También hay abuso en los niños varones y en adolescentes varones, generalmente más silenciados, precisamente por ese fenómeno.
Cuando el abusador es el padre, el abuelo, o una persona muy cercana, trae un escándalo y un dolor muy grande a la familia. La víctima siente que está traicionando a su familia y muchas veces la familia calla para proteger el prestigio familiar.
Para detectar si una persona está siendo abusada, la familia o personas cercanas, en el caso de las niñas o niños, pueden observar algunas señales, como por ejemplo cambios en su conducta (miedo, llanto, malcriada), rechaza a la persona abusadora, no quiere quedarse con ella, baja el rendimiento en la escuela, está nerviosa, tiene mal sueño, baja el apetito. En fin, las señales pueden ser varias y manifestarse de distinta manera en cada persona abusada.
Para detener el abuso, en primer lugar se debe dar protección a la víctima y desenmascarar al abusador, poner distancia entre ambos, cuando el abusador es una persona cercana, ya que la convivencia es caótica y difícil.