Abuso sexual y tabúes

[doap_box title=»Un proceso difícil» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La recuperación es un proceso que debe acompañarse de un especialista. Tratamiento: no es fácil, ni lo puede hacer cualquiera, se trata de una situación que deja una huella muy profunda y muchas veces en el afán de ayudarla se le hace más daño, revictimizando a la persona, al […]

[doap_box title=»Un proceso difícil» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La recuperación es un proceso que debe acompañarse de un especialista.

Tratamiento: no es fácil, ni lo puede hacer cualquiera, se trata de una situación que deja una huella muy profunda y muchas veces en el afán de ayudarla se le hace más daño, revictimizando a la persona, al hacerla repetir frente a policías, jueces y médicos la historia del abuso. Un sicólogo entrenado puede llevar a la víctima a la conciencia de su inocencia y a retomar el futuro, sin anclar en el pasado como un estigma del que no puede librarse.

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La vida sexual es muy compleja, está llena de tabúes y de prejuicios y cuando una persona ha sufrido un abuso sexual se enfrenta a una sociedad cargada de estos fenómenos y muy ignorante para comprender lo que sucede.

El abuso sexual se da cuando se realizan prácticas sexuales con una persona en contra de su voluntad o de su conciencia. Lo cual puede suceder a cualquier edad, no obstante son más vulnerables los niños por no tener conciencia exacta de lo que está sucediendo.

También se puede dar el abuso o la violación dentro del matrimonio, cuando uno de los dos no desea tener la práctica sexual y el otro presiona física o emocionalmente para realizarla.

La presión puede darse por chantaje, por soborno o por cualquier otra manera de manipular la respuesta en contra de la voluntad de una de las partes, ya que no siempre una persona tiene deseos de tener contacto sexual y por consiguiente tiene derecho a decir no.

Debido a los tabúes, la persona abusada puede tener temor de hablar sobre lo sucedido, porque piensa que no le van a creer, que va a ser mal interpretada o va a ser señalada como si fuese ella quien hizo algo incorrecto, sucio o vergonzoso.

También hay abuso en los niños varones y en adolescentes varones, generalmente más silenciados, precisamente por ese fenómeno.

Cuando el abusador es el padre, el abuelo, o una persona muy cercana, trae un escándalo y un dolor muy grande a la familia. La víctima siente que está traicionando a su familia y muchas veces la familia calla para proteger el prestigio familiar.

Para detectar si una persona está siendo abusada, la familia o personas cercanas, en el caso de las niñas o niños, pueden observar algunas señales, como por ejemplo cambios en su conducta (miedo, llanto, malcriada), rechaza a la persona abusadora, no quiere quedarse con ella, baja el rendimiento en la escuela, está nerviosa, tiene mal sueño, baja el apetito. En fin, las señales pueden ser varias y manifestarse de distinta manera en cada persona abusada.

Para detener el abuso, en primer lugar se debe dar protección a la víctima y desenmascarar al abusador, poner distancia entre ambos, cuando el abusador es una persona cercana, ya que la convivencia es caótica y difícil.

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