Esta semana todo es nerviosismo, incertidumbre y lágrimas en Bellísima. Bía sigue empeñada en sacar a Murat y a su familia. Primero, convence a André para que le haga entender a Julia que esos terrenos son los mejores y que la propuesta es buena para los pobladores; luego, trata de seducir a Murat y hasta le suplica amor pero a él no le interesa y una vez más la desprecia.
André descubre a Bía con Murat, en una actitud muy sospechosa pero no va a decir nada porque quiere quedar bien con ella. Por supuesto, a ella le está cayendo de maravillas porque ha visto en él un aliado; incluso hasta anda diciendo que se equivocó en juzgarlo antes de conocerlo.
Victoria aún siente algo por Pascual pero por el momento sólo van a ser amigos, situación que le cae como anillo al dedo a Bía para terminar de tejer su trampa.
Otra que tiene el corazón en un hilo como decimos popularmente es Mónica, porque no puede recuperar a Toniño. Bento hasta le prohibió acercarse a él, así que no le queda más remedio que recurrir al sinvergüenza de Alberto, que se va a salir con la suya pero no creo que para Mónica sea un sacrificio porque estoy casi segura de que siente algo por él, sólo que aún no se da cuenta o no quiere aceptarlo.
Nikos y Tadeo se llevan una decepción al saber que todo el esfuerzo que hicieron por salvar a Thaís fue en vano porque ella sigue con los mafiosos pero, además, esto les confirma que quienes mataron a Pedro no fueron los mafiosos de Grecia sino que hay alguien por ahí que le quiere hacer daño a Victoria.
Podríamos decir que Julia es feliz, a pesar de las diferencias que tiene con su hija porque André la consiente y trata de mimarla todo el tiempo pero algo feo hay detrás de todos esos mimos; creo que es un interesado, que unió lo útil a lo agradable.
El destino le va a cambiar a Pascual, una agencia de modelaje le está echando el ojo pero él es muy machista y no acepta, así que van a emplear algunos trucos para convencerlo y lo van a lograr porque él se siente poca cosa para Victoria y ésta es una oportunidad para estar a su nivel. Con esa misma agencia, Giovanna prueba un poquito de su propio chocolate, se da cuenta de que no es la más bella, ni el centro del universo.