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Nicaragua carece tanto del valor de la honestidad que la máxima “todos son inocentes mientras no se demuestre lo contrario”, difícilmente se puede aplicar entre nuestros líderes, incluyendo los deportivos.
Por casualidad o intencionalmente, los presidentes de las Federaciones Deportivas Nacionales suelen ir de la mano con la polémica. Hemos sido testigos de los más insólitos casos de descaros de la dirigencia deportiva nicaragüense.
Aquí vamos a recordar algunos de los casos más sonados de los últimos años. El orden en que serán presentados no representa una importancia jerárquica, acaso porque todos podrían ocupar la primera posición en el ranking.
Caso García
El veterano dirigente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociado (Feniba), Carlos García, es el decano de los escándalos. Aquí vamos recordar sólo dos, los más próximos.
En el 2005 llevó a un “invitado” con la Selección Nacional en la gira de fogueo en Arizona. El “invitado” era el pelotero Jason Ibarra, quien no perteneciendo al plantel pinolero, acompañó al equipo durante el viaje y hasta se quedó en Estados Unidos.
Un caso típico de “turismo” deportivo, fenómeno que se extiende casi en todas las federaciones. “No recuerdo a un tal Jason Ibarra. No sé quién es. Todos los que fueron a ese viaje eran peloteros”, ha dicho García.
Autoalquiler
En la década de los años noventa, García, en su calidad de director del entonces Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (Injude), rentó el Estadio Nacional de Beisbol en mil córdobas mensuales a la Feniba, de la cual era presidente.
En el contrato se especificó que la administración del estadio incluía el goce de su uso y las ganancias que generara. Se desconoce en qué se ocuparon los ingresos que producía el coloso de concreto durante perduró el contrato.
“No me acuerdo de algún autoalquiler. Nunca hubo tal cosa”, comentó García al ser cuestionado. El contrato, cuya fotocopia está en poder de LA PRENSA, fue firmado el 31 de mayo de 1996 por Luis Chávez Téllez, director de Instalaciones Deportivas del Injude, y por Orlando Del Carmen Gallo, tesorero de Feniba. Carlos García en su carácter de compareciente “obliga al instituto que representa (Injude) a entregar a la asociación arrendataria, es decir a Feniba, el Estadio Nacional Rigoberto López Pérez, con todas sus pertenencias y en estado para servir para los usos propios”, dice el documento, elaborado por el notario René Román Reyes.
“Feniba podrá subarrendar las instalaciones del Estadio Nacional… para actividades que no atenten contra la moral y las buenas costumbres”, añade el contrato. “Arrendamiento que se otorga con derecho de administración y usufructo (es decir, lucro), concediéndole a Feniba el uso o goce del Estadio Nacional… La renta del arrendamiento aquí consignado se establece en la suma de un mil córdobas mensuales, debiendo pagarse dicha renta por períodos trimestrales, ascendiendo cada cuota a la suma de tres mil córdobas”, indica el documento.
El contrato se canceló hasta el 2002, cuando el entonces presidente Enrique Bolaños ordenó que las instalaciones deportivas pasaran al Injude.
Megasalarios
Uno de los casos más sonados es el relacionado a los megasalarios que recibieron algunos miembros del comité organizador de los VIII Juegos Deportivos Centroamericanos que se realizarían en Nicaragua en el 2005.
Como se conoce, el certamen deportivo no se realizó, por distintas razones, pero Jaime Arellano, presidente ejecutivo del comité, y Julio Rocha, asesor permanente, recibieron salarios superiores a los cuatro mil dólares.
En la época, al ser cuestionados, Arellano y Rocha adujeron que merecían el sueldo porque dedicaron tiempo completo a los juegos. Además, porque su salario estaba avalado por el Gobierno de Bolaños.
“A lo mejor no es lo justo… pero es algo contractual… pienso que es ético”, dijo en ese momento Rocha.
“No conozco un comité organizador de Juegos, se llamen Centroamericanos o Panamericanos u Olímpicos, que no tengan cuadros profesionales para organizar el evento. No podés hacerlo de otra forma”, declaró recientemente Rocha.
“Si las personas eran adecuadas o no, ese es problema de cada quien”, añadió.
¿Y las cuentas?
En el 2002, Julio Rocha, en su posición de presidente de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut), declaró a un medio de comunicación que no tenía que rendir cuentas al Estado porque su institución pertenecía a la FIFA.
Dos años después, el presidente de la Asociación de Futbol de Masaya, Ronald Bolaños, mostró documentos que reflejan incongruencias en los estados de cuentas del 2002 y 2003 de Fenifut, y que fueron presentados por Rocha.
También se acusó en reiteradas ocasiones que las oficinas de Fenifut, en Managua, y la Escuela de Talentos de Futbol, en Diriamba, están inscritas a nombre de Rocha. Los documentos lo demostraron, pero nuevamente el caso no se desarrolló, mientras Rocha obtenía el respaldo incondicional de la FIFA, a través de una carta firmada por el mismo presidente Blatter.
Escándalo Ocón
Algunos creen que se trató de diferencias personales, otros aseguran que las acusaciones eran verídicas, pero no fueron probadas. Esto sucedió con el escándalo que envolvió el año pasado a la presidenta de la Federación de Atletismo, María Antonieta Ocón.
La dirigente cree que se trató de una campaña en su contra, simplemente con el propósito de empañar su gestión. Lo cierto es que las acusaciones de malversación de fondos en la Federación de Atletismo fue uno de los casos más sonados.
Se acusó a Ocón de incluso concentrar en ella todo el poder de la Federación de Atletismo. Además, se le señaló de desorden administrativo. Finalmente, sólo se comprobó lo último, pero el escándalo afectó —quizás— el futuro de Ocón en la dirigencia deportiva, pues se le mencionaba como una firme candidata a la dirección del IND.
Ocón es una de las dirigentes respaldadas por Rocha.
Preso
El presidente de la Federación Nicaragüense de Karate Do (Fenikado), Emerson Velásquez Bucardo, estuvo preso en el 2004 por espacio de cinco meses en el Sistema Penitenciario de La Modelo, en Tipitapa.
Velásquez Bucardo fue acusado de tráfico de inmigrantes ilegales. A finales del mismo año fue absuelto de los cargos. Sin embargo, se cuestionó su comportamiento en el período que estuvo detenido en La Modelo.
Autoridades penitenciarias han comentado que Velásquez Bucardo no guardó la compostura en las celdas de La Modelo, algo que desdice del comportamiento que se espera de un dirigente. Velásquez Bucardo ha sido también señalado de abandonar a delegaciones en el exterior. El caso se dio en los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos de Codicader, en El Salvador 2005, donde se le acusó por descuidar al equipo escolar de karate.
De acuerdo con periodistas que cubrieron los Juegos, Velásquez, junto a un selectivo grupo de atletas de artes marciales, ingirió licor en exceso durante las actividades deportivas.
Inoperantes
Tampoco pueden olvidarse las acusaciones de inoperancia contra el ex presidente de la Federación de Pesas, José Adán Aguerri, quien confiado en sus influencias en la empresa privada, prometió un mayor impulso a la disciplina.
No hubo tal impulso y la asamblea general decidió expulsar a Aguerri tras no registrar avances.
Desde 1984 al 2000 la Federación de Voleibol no organizó elecciones, porque Juan Cruz estaba aferrado a la presidencia. Nuevamente, la asamblea general reaccionó y logró celebrar sus comicios.
Más recientemente, en la Federación de Lucha, el presidente, el primer comisionado en retiro Edwin Cordero y su equipo directivo, está siendo cuestionado por inoperancia.
De manera que los presidentes de las Federaciones Deportivas Nacionales parecen no poder alejarse de las acusaciones, por lo que la máxima sería más “honesta” cambiarla a “nadie es inocente mientras no se demuestre lo contrario”.