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El nuevo Gobierno nicaragüense del presidente Daniel Ortega sólo está en guerra contra el subdesarrollo, el narcotráfico y el analfabetismo, afirmó ayer su ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Santos López.
En la primera visita a España de un miembro del nuevo Ejecutivo de Nicaragua, Santos López aseguró que “vamos a mantener una seguridad macroeconómica” en las negociaciones con los organismos multilaterales y otros países.
Santos López, que intervino en la Tribuna Iberoamericana, que auspician la Casa de América en Madrid y la Agencia EFE, señaló que “necesitamos trabajo e inversión” para mejorar las condiciones de vida de los nicaragüenses, que calificó de “extraordinariamente difíciles”.
“Somos totalmente democráticos, creemos en la democracia. Nuestro gran reto es el desarrollo”, manifestó el canciller ante numerosos representantes de empresas, organizaciones no gubernamentales, agencias de cooperación y periodistas.
Subrayó que tras tomar el poder por las armas en 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) lo entregó en 1990 después de perder en las urnas, para recuperarlo el año pasado, esta vez por la vía electoral.
Santos López dijo que su país mantiene vínculos “magníficos” con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, “y con su pueblo”, pero también, a pesar de las hostilidades del pasado, “estamos construyendo y mejorando las relaciones con Estados Unidos”.
“Deseamos crear una relación sana”, indicó el ministro, quien recordó el apoyo de Washington a las guerrillas contrarrevolucionarias durante el primer Gobierno sandinista (1979-90) y su postura contraria a la candidatura de Ortega durante la pasada campaña electoral.
A pesar de estar considerado el país más pobre de América Latina después de Haití, Nicaragua ofrece muchas posibilidades a la inversión extranjera, destacó Santos López.
“El gran reto es el desarrollo”, añadió el ministro, quien formó parte de la primera administración sandinista y fue alcalde de Managua (1984-85).
Según Santos López, Nicaragua es un país que “ha sido empobrecido casi a la fuerza”, e indicó que desde la salida de los sandinistas del poder en 1990, el analfabetismo pasó del 12 al 35 por ciento.
“Es como volver a comenzar la tarea”, declaró.