El viaje que el Presidente de Estados Unidos acaba de emprender a cinco países latinoamericanos se propone demostrar ante todo que América Latina sí le importa a Washington y hacer contrapeso a la creciente influencia de Hugo Chávez, pese a que el Departamento de Estado no quiera admitirlo públicamente.
La gira es de gran importancia, sobre todo política, pero es tardía y existen serias dudas sobre si se lograrán los propósitos. Todos los países visitados son democráticos, economías de mercado y tienen buenas relaciones con EE.UU.
Al principio de su mandato, George W. Bush dijo que haría de América Latina una de las prioridades de la política exterior y que éste sería “el siglo de las Américas”. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 echaron eso por la borda. Hoy, se comenta con humor que todo lo que interesa a EE.UU. comienza con “I”: Irán, Irak, Israel. El resto es secundario.
Adornado con un mar de elogios sobre la figura de Simón Bolívar y comparaciones del Libertador con George Washington, el discurso de Bush ante la Cámara Hispana de Comercio del lunes pasado, representó un giro significativo de enfoque, resaltando el combate a la pobreza, en vez de destacar únicamente el libre comercio, la democracia y la lucha contra las drogas. Un cambio que viene con atraso y después de tantos signos de aviso en cuanto a lo que más preocupaba a los latinoamericanos.
El mandatario anunció 75 millones de dólares en becas para el estudio del inglés y poco menos de 400 millones de dólares en diversos paquetes de ayuda, sin dar muchos detalles. Es esta una cifra modesta tomando en cuenta las necesidades de la región con la distribución del ingreso y las desigualdades sociales más grandes del mundo, o si se la compara con el gasto en las guerras en Irak, Afganistán o en el desarrollo de nuevas armas.
En términos comparativos, Venezuela, según las informaciones que han logrado trascender el secretismo de la estrategia comunicativa de la administración Ortega-Murillo, dará una ayuda a Nicaragua que supera con creces lo que se ofrece a todo el subcontinente.
Estados Unidos en un importante donante, contribuye con valiosos programas, pero en términos generales, la ayuda de cooperación y los fondos para América Latina sufrirán una sensible disminución en el período 2007-2008 , un hecho criticado por los demócratas.
Venezuela está dando “petrodólares”, asistencia, y acuerdos energéticos en términos favorables en el Caribe, construyendo megaproyectos con Brasil y el Mercosur. ¿Puede EE.UU. ofrecer tratos semejantes? Simplemente no. Y Bush la tiene más difícil que Chávez, porque el comandante no tiene ya ningún contrapeso democrático en Venezuela y gobierna ahora por decretos en camino a una nueva dictadura camuflada de “socialismo del siglo XXI”.
En cambio, cualquier iniciativa de su colega estadounidense tendría que pasar bajo la lupa del Congreso.
La visita principal de la gira es Brasil. Hay aquí un tema estratégico: la producción de biocombustibles, de la cual Brasil es pionero y potencia mundial. Bush lanzó un plan energético de largo plazo que se propone reducir la dependencia del petróleo de la economía estadounidense, estimular el uso de nuevas tecnologías y el consumo de nuevos combustibles.
El otro interés es hacer que Brasil asuma un liderazgo regional más enérgico, opuesto al de Chávez, pero algunos analistas ven con escepticismo que Luiz Inácio Lula da Silva quiera acometer esa empresa.
Uruguay es un país gobernado por el gobierno democrático de izquierda de Tabaré Vázquez. Si bien se firmó un acuerdo de inversiones y comercio, no se espera que EE.UU. firme pronto un TLC con los uruguayos. Por un lado, molestaría a Brasil porque socava su dominio del Mercosur, y por otro, es muy improbable que el Congreso lo pase.
¿Cuánta seriedad puede dársele a una propuesta de un TLC en Sudamérica?
Los tratados con Perú y Colombia son cuestionados por el Congreso dominado por los demócratas y su ratificación no se ve en el horizonte.
En Colombia, Bush dará su respaldo a su aliado más importante, Álvaro Uribe, cuyo gobierno enfrenta un escándalo por vínculos con los paramilitares. Colombia sigue siendo la primera línea del frente antidrogas.
Guatemala vive el bochorno del asesinato de los diputados salvadoreños y el de sus ejecutores, lo que ha puesto de manifiesto la infiltración de las fuerzas de seguridad por el crimen organizado. Además, el último reporte del Departamento de Estado destaca con dureza esa situación. Sin embargo, Guatemala es una de las economías más grandes de Centroamérica, es socio del DR-Cafta y Bush “agradecerá” la candidatura latinoamericana que compitió con Venezuela por un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, neutralizando las aspiraciones de Caracas.
México es otro gran aliado y un socio del Nafta y seguramente se hablará de temas migratorios y económicos, entre otros.
Y pese a todo lo que diga y prometa Bush, América Latina no tendrá el mismo rango estratégico que Oriente Medio o China. Se acercan los comicios de 2008 y quizás haya que esperar al nuevo Presidente y al siguiente Congreso que salgan de ellos para ver una verdadera redefinición de la política hacia América Latina.