La tarde del lunes, mientras Jon Lester captaba la atención de todos por su heroico regreso a la colina tras librar una exitosa batalla contra el cáncer, Devern Hansack pasaba inadvertido en su segunda aparición en el entrenamiento de primavera, pero estuvo mortífero.
El derecho trabajó 2 entradas sin carreras, con 4 ponches, en un juego que terminó 0-0 entre el equipo B de los Medias Rojas y otra tropa similar de Minnesota, celebrado en el Hammond Stadium, en Fort Myers.
Y pese a que al juego sólo asistieron 200 personas, la pizarra estaba desconectada y sólo dos árbitros fueron asignados para el partido, tanto Lester como Hansack trabajaron seriamente y dejaron una buena impresión ante la gente que toma decisiones en Boston.
“Yo traté de sentir el juego como si se tratara de uno de lo más normal y sentí la adrenalina fluir”, dijo Lester, luego de utilizar sólo 8 disparos para sacar un episodio con lanzamientos de 89 y 90 millas por hora.
Al final, el juego no pudo ser normal. Boston no fue a batear en el octavo y noveno innings porque Minnesota se quedó sin pítcheres, pero antes que eso pasara, Hansack subió a la colina y no dejó escapar el chance de volver a impresionar.
Lo hizo con dos ceros y 4 ponches, para restituir totalmente su imagen, luego que un jonrón de Aaron Hill le arruinara su primer trabajo contra los Azulejos en este spring training.
Ahora el nica acumula 7 ponches en 3.2 entradas, en una clara demostración del dominio que ha conseguido y de las tremendas condiciones con que se presentó al campamento de los Medias Rojas este año.
Aun con el tablazo que le dio Hill y las dos carreras que ha cedido, el nica no ha deslucido en el entrenamiento. Se ha comportado como un big leaguer, justo como lo demostró en septiembre, cuando subió y pisó fuerte el campo de juego.