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El organismo requiere diferentes nutrientes, los cuales se obtienen de múltiples grupos de alimentos. Uno de ellos son las frutas, que se clasifican en cítricas, dulces, secas y deshidratadas.
Los cítricos tienen un alto valor nutricional por su contenido vitamínico y mineral pero su principal fuente es la vitamina C, la cual es antioxidante o antienvejecimiento.
En nuestro país tenemos variedad de cítricos como la naranja, mandarina, limón dulce y agrio, toronja y pomelo (grapefruit), todos ellos difieren en su contenido de vitamina C, siendo el de mayor porcentaje la naranja y el limón. Una naranja tiene 40 calorías, casi el valor recomendado de vitamina C para cada día.
Los nutricionistas siempre recomendamos que por la mañana tomen un vaso de jugo de naranja, con ello tenemos un aporte aproximado de los requerimientos de vitamina C que se necesitan cada día, que son 60 miligramos como mínimo pero en caso del adulto mayor, se requiere un aproximado de 80 miligramos. Tomarlo en el desayuno es mejor.
Los cítricos son un alimento que puede ser consumido en las diferentes etapas de la vida pero con los niños se recomienda introducirlos hasta los siete meses porque hasta los seis meses se recomienda la lactancia materna exclusiva; además, antes de este periodo puede afectar la flora intestinal del bebé. Lo mejor es empezar con naranja; después del año, introducir los demás cítricos pero nunca antes de este periodo.
Otra propiedad de los cítricos es que tienen bajo contenido calórico, también son bajos en sodio, por lo cual pueden ser utilizados por personas con problemas cardíacos e hipertensos.
Su alto contenido de fibra, también hace de ellos una fruta esencial en la dieta diaria. Se aconseja comerlas con la pulpa; con ello se puede controlar la diabetes, estreñimiento, entre otras cosas.
En caso de que exceda la ingesta de vitamina C, no hay problema, como puede suceder con otras vitaminas, ya que la vitamina C es hidrosoluble y cuando sobrepasa los requerimientos es expulsada por la orina.