(FOTOS: LA PRENSA / C. THOMAS.)

“Seremos críticos con el Gobierno”

El coordinador de Proyectos del Centro Humboldt, Julio Sánchez, sostiene que la entidad que representa tiene como bandera la defensa del medio ambiente y la bioseguridad. Asegura que no tienen, ni tendrán ningún vínculo con el Gobierno, al que dicen cuestionarán cuando sea necesario En los últimos 15 años, el Centro Humboldt se caracterizó por […]

  • El coordinador de Proyectos del Centro Humboldt, Julio Sánchez, sostiene que la entidad que representa tiene como bandera la defensa del medio ambiente y la bioseguridad. Asegura que no tienen, ni tendrán ningún vínculo con el Gobierno, al que dicen cuestionarán cuando sea necesario

En los últimos 15 años, el Centro Humboldt se caracterizó por estar contra la corriente al Gobierno que estuvo de turno.

Desde 1990 el país estuvo al mando de administraciones de derecha, razón por la cual se suele asociar al Centro Humboldt con la izquierda.

Sobre todo tras su constante crítica al tratado de libre comercio que Centroamérica y República Dominicana firmaron con Estados Unidos (DR -Cafta), que está en vigencia en Nicaragua desde el 1 de abril de 2006.

Aunque en esta entrevista con LA PRENSA el coordinador de Proyectos del Centro Humboldt, Julio Sánchez, señala que no tienen compromiso alguno con el actual Ejecutivo, de índole sandinista, que de entrada hizo notar su afinidad con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

“No somos sandinistas, no somos de ningún partido. Si a mí me preguntan cuál es la bandera del Centro pues digo que es el medio ambiente y la participación ciudadana. Seremos críticos con el Gobierno”, responde Sánchez.

¿Pero llama la atención que hablan de compañera y compañero que son términos usados hoy en día por la actual administración gubernamental?

(Se ríe) No, eso es por costumbre. Te repito no defendemos intereses de partidos. No recibimos dinero (del Gobierno) ni siquiera del sector privado.

¿Entonces cómo los veremos con el Gobierno?

Mirá, te voy a explicar una cosa: nuestra prioridad es la protección de la ciudadanía, y del medio ambiente. En ese sentido vamos a trabajar igual a como hemos trabajado con los anteriores gobiernos. Con eso quiere decir que cuando haya que señalar un aspecto negativo, se señalará. Pero también seremos propositivos, tendremos propuestas. El Centro se ha caracterizado por eso: por ser responsables y presentar alternativas, soluciones cada vez que señala alguna debilidad, algún problema. Te repito no tenemos partido. Tenemos sí muchos proyectos, uno de esos son los transgénicos.

Desde hace rato el Centro viene hablando de transgénicos en el país. Lo último fue la denuncia del arroz transgénico, sin embargo el Magfor indicó que no hay información sobre eso. ¿Qué dice al respecto?

Mirá, ha sido interesante el tema de los transgénicos. Nosotros comenzamos a trabajar el tema desde hace diez años. El Centro Humboldt junto a otras organizaciones fuimos pioneros en el asunto, inclusive muchos en Nicaragua no lo dominaban. Me acuerdo que hicimos un monitoreo en el 2002 a nivel nacional y en este detectamos la presencia de transgénicos en la ayuda alimentaria que recibía la zona norte y occidente, la cual estaba destinada a menores de edad. En ese entonces dimos la primera alerta y hubo avances significativos porque Nicaragua ratificó el Protocolo de Cartagena. El Gobierno orientó que los ministerios incorporaran el tema en sus políticas.

¿Pero qué se hizo en concreto?

Se conformaron algunas comisiones de bioseguridad, pero eso no fue suficiente. Luego hicimos el primer monitoreo en la región centroamericana y el Caribe. Este implicó todo un movimiento de personas y detectamos la presencia de transgénicos otra vez en maíz y soya que provenía de la ayuda alimentaria y justamente en Guatemala encontramos la presencia de un maíz prohibido en Estados Unidos para el consumo humano. Justamente eso permitió que la temática se regionalizará, al punto que tomó posición (con relación al hallazgo), el Parlamento Centroamericano (Parlacen), y el Consejo Centroamericano de Derechos Humanos, y hubo otras posiciones. Es decir el tema, como podrás notar, ha venido tomando relevancia.

Pero bueno las autoridades a nivel nacional no detectan lo que ustedes dicen que están encontrando: alimentos genéticamente modificados

Exactamente. Allí es donde entra la contradicción. Las autoridades a nivel nacional no están abordando el tema como prioridad.

¿Abordarlo como prioridad qué implicaría a juicio del Centro?

Una serie de medidas. Por ejemplo ya deberían establecer capacitaciones en los ministerios sobre transgénicos como en el Minsa, Magfor y Marena. Ya debería estar gente especializada en el tema en los puestos de control, en las fronteras, en los puertos, inclusive en aeropuertos. En todos esos lugares deberían tenerse hasta laboratorios de detección para identificar transgénicos y también se debería estar trabajando en normativas o una política aprobada. Por otro lado, en Nicaragua el Gobierno debería hacer gestiones para que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) o cualquier otra ayuda alimentaria, fuera comprada en el país y no viniera del exterior. Mirá la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha señalado que cuando la ayuda alimentaria ingresa a un país en forma de granos o semillas ocasiona distorsión al comercio nacional, porque es comercio desleal y por lo tanto afecta los precios de los productos a nivel local. Y hasta la fecha los pasos en ese aspecto han sido pocos y sí está ocurriendo una gran problemática con los transgénicos. Nosotros tememos que existan cultivos de semillas transgénicas a nivel local y vamos a monitorear eso, ya que si existen van a afectar la seguridad alimentaria en el campo y la salud.

Entiendo que los efectos de los transgénicos en la salud no están claros.

Sí están claros y hay efectos comprobados. La Asociación Médica Británica dio a conocer que los transgénicos tienen riesgos inaceptables en la salud específicamente porque tienen efectos alérgicos. También han habido investigaciones de científicos independientes que hablan de efectos crónicos. La misma empresa Monsanto ha reconocido los efectos.

¿Con toda esa información aparentemente relevante por qué el Centro no está tomando acciones más beligerantes, por qué sólo se va con denuncias?

No. Mirá, el papel que nosotros hacemos es beligerante. Fuerte. Una de las primeras acciones para que la gente viera que teníamos una posición propositiva fue la elaboración de la Ley de Bioseguridad, la propuesta presentó la iniciativa de ley en julio del 2005 y posteriormente el Gobierno al ver que nosotros habíamos presentado primero una iniciativa de ley decidió presentar la suya. Luego, entonces la consensuamos. A parte de eso estamos capacitando a productores en sus territorios para detectar transgénicos.

¿Con cuántos productores trabajan?

Mirá, en el marco de la Alianza de Protección a la Biodiversidad trabajamos con tres organizaciones en los territorios. Una de éstas es el Programa Campesino a Campesino, con esos aliados abarcamos una cantidad grande de pequeños productores, hablamos de miles de campesinos.

Retomando lo de la ley ¿al final cómo quedó el proyecto?

La Ley de Bioseguridad quedó en la Comisión de Salud del Parlamento, supuestamente una de las trabas para aprobarla fue el nivel técnico que contiene el proyecto de ley. Sin embargo, manejamos que existe la posibilidad de que la Comisión la tenga en agenda en este año. De modo que estamos esperando que la ley, junto a la de Biodiversidad, salgan en esta legislatura, ya que ambas protegen al medio ambiente. Es importante tenerlas especialmente cuando ya hay transgénicos en el país.

Esa aseveración ¿no creen que es muy delicada?, especialmente cuando ya el Centro menciona nombres.

Te comento algo. Nosotros cuando hemos hecho el trabajo de investigación lo hemos hecho con toda responsabilidad, de hecho nosotros hemos enviado las muestras a un laboratorio, fuera del país, debidamente certificado que está en Estados Unidos.

¿Cómo hacen para financiar toda esa labor de investigación?

Existen muchos países que están interesados en que Nicaragua tenga un desarrollo sostenible. Hay organismos no gubernamentales, la mayoría europeos, que están interesados en que en Nicaragua se respeten los derechos humanos, y el medio ambiente, y en el marco de esto hemos tendido el apoyo de Holanda, Dinamarca, embajadas, Suiza, Canadá por ejemplo, y ninguno te condiciona la ayuda. Es decir, ellos respetan el trabajo que hace el Centro, y apoyan distintos procesos a través de los cuales uno apoya temas como la democracia.

¿Cuánto les destinan al año?

Bueno, hablando por país puede otorgan alrededor de 20 mil dólares al año sólo en el tema de transgénicos.

¿Eso incluye planilla?

Eso incluye todo. Pero aquí no creas que tenés megasalarios, los funcionarios ganan entre 400 y 600 dólares. Además el 90 por ciento, del total de la cifra, se destina a capacitaciones, análisis, y material de divulgación, de modo que hay gente que te dona su tiempo y esfuerzos.

Inversiones, plaguicidas y Alba en la agenda

Julio Sánchez, coordinador de Proyectos del Centro Humboldt, reitera que tienen como prioridad el desarrollo local y la participación ciudadana.

“Incluso creemos que en este momento está retrocediendo significativamente. Los modelos de participación ciudadana que ha presentado el Gobierno, a nuestro juicio, no son los más adecuados”, refiere.

¿En qué sentido?

Mirá, durante mucho tiempo se ha venido trabajando en una Ley de Participación Ciudadana, y en una Ley de Acceso a la Información Pública. Inclusive se han venido abriendo espacios consultivos que aunque no son perfectos han venido a darle forma al concepto de participación ciudadana. Pero resulta que ahora se está hablando de consejos amplios, que no se les ve una estructura muy clara. Creemos que la reforma a la Ley 290 en alguna medida limita la participación porque centralizas la toma de decisiones o la transferencia de información. Me parece que es importante que todos los actores nos sentemos: sociedad civil y Gobierno para discutir si Nicaragua es realmente lo que necesita ese cambio.

Sin embargo, no se le ve interés a la Primera Dama, Rosario Murillo, de consensuar esa propuesta que ya se materializó.

Esa es una debilidad. Evidentemente vamos a estar insistiendo en que se abra o que se restablezca lo que se ha venido trabajando porque podés poner en peligro muchas cosas. Recordá que la democracia de un país no es solamente el hecho de que tengás el derecho de expresarte sino que lo hagas efectivo. Ese es un tema que será prioritario para el centro.

¿Qué propondrán?

Fortalecer lo que ya existe. La Ley de Información Pública tiene que salir, y hay que capacitar a la gente en el tema. No hay que comenzar con algo nuevo, que funcionó en otros países, porque eso no da garantías de que funcionará en Nicaragua.

¿A parte de la participación ciudadana, transgénicos, medio ambiente, etc., qué otros serán parte de la agenda del centro en el 2007?

Las inversiones y seguimiento al tema de los plaguicidas. Creemos que la inversión y comercio son necesarios pero hay que ver qué tipo de inversiones nos conviene. Nosotros proponemos, en ese sentido, que la inversión que venga al país respete al ambiente y los derechos humanos. Nos parece que en turismo podría enfocarse la inversión de futuro, si vemos que está cerca la negociación del acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).

¿Qué posición tiene el Centro Humboldt al respecto?

Al igual que con DR-Cafta vamos a estar presentando propuestas. Estamos trabajando en eso, y en ese sentido esperamos que la participación ciudadana se amplíe en la negociación. Queremos que se tomen en cuenta las asimetrías de los países centroamericanos y queremos que se conozca el acuerdo, al igual que Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas).

¿Pero ustedes no han sido críticos con el Alba como lo fueron con DR-Cafta?

Mirá, nosotros nos pronunciamos sobre la base de lo que conocemos. Sin embargo, sí hemos pedido que se consulte el Alba para que la población diga si le conviene o no la iniciativa (el acuerdo) a Nicaragua.

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