- La judicial descarta los argumentos de la defensa y el informe pericial
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Corresponsal/Rivas
Con un veredicto de culpabilidad contra el norteamericano Erick Stanley Volz y el nicaragüense Julio Martín Chamorro, concluyó ayer en la ciudad de Rivas el juicio oral y público por el asesinato de la joven Doris Ivania Jiménez Alvarado —novia del primero—, ocurrido el pasado 21 de noviembre en el balneario de San Juan del Sur.
Luego de tres días de audiencia, la juez de Distrito Penal de Juicio, Ivette Toruño Blanco, consideró que los señalados son responsables del asesinato atroz en contra de Jiménez Alvarado, pese a los alegatos de inocencia de ambos.
En el veredicto la judicial desechó la coartada de la defensa y consideró que los informes periciales practicados en el proceso se habían “ido al traste” por negligencia de los peritos.
Tras conocer el veredicto, a la madre de Doris Ivania —Mercedes Alvarado— le temblaban las rodillas y lloraba visiblemente emocionada.
“Le doy gracias a los abogados, a la Fiscalía y al pueblo que siempre estuvieron en pie… Yo clamaba a mi Dios que me ayudara y me diera fuerzas porque he andado solita para todos lados… Yo esperaba esta sentencia porque primero confiaba en Dios, que en el caso de mi hija iba a haber una sentencia, a pesar de que me ofrecían dinero”, manifestó la mujer.
En tanto, el fiscal Jorge Reyes, del Ministerio Público, dijo que la prueba que valoró la juez es la que incriminaba directamente a ambos acusados y dijo sentirse satisfecho por el veredicto de Toruño.
Antes que la juez leyera el veredicto, hubo un incidente entre la Policía y amigos de la familia de la víctima que se encontraban a una cuadra del complejo judicial a la espera del fallo.
Hubo varios disparos al aire, personas golpeadas y policías agredidos, entre éstos el comisionado David Jarquín, jefe de Seguridad Pública de la Policía de Rivas.
Hasta el día del juicio, Volz guardó arresto domiciliar por disposición del juez de audiencias Edward Peter Palma, mientras que Julio Martín Chamorro estuvo detenido en el penitenciario de Granada. Sin embargo, una vez que la juez Toruño emitió su veredicto, ordenó de inmediato la detención de Volz.
Los detenidos serían trasladados primero al penal de Granada y luego al de Tipitapa.
Durante este juicio, la Fiscalía ofreció a 15 testigos, pruebas documentales y seis informes periciales, incluyendo la declaración de peritos y médicos forenses.
La defensa de Volz llevó a tres testigos y pruebas documentales, mientras que la defensa de Chamorro únicamente presentó a un testigo.
LARGA AUDIENCIA
El proceso judicial inició el pasado miércoles 14 y culminó a eso de las 4:30 p.m. de este viernes, con la lectura del veredicto de la juez Toruño.
Inmediatamente después de conocerse la sentencia, los abogados de la defensa anunciaron que apelarán por considerarla no apegada a derecho.
Doris Ivania Jiménez Alvarado murió asesinada el pasado 21 de noviembre, en su negocio ubicado cerca del mercado de San Juan del Sur.
Para la juez fueron esenciales las contradicciones que hubo entre testigos de uno de los acusados, así como los informes médicos forenses que detallan que ambos tenían señales de aruños que habrían sido ocasionados por la víctima.
En sus consideraciones, la juez Toruño dijo que aunque la defensa de los detenidos alegó que existía alrededor de los acusados una duda razonable, la que por disposición legal favorecía a los mismos, los elementos positivos son superiores a los negativos en este caso.
“Esto significa que los testigos que ubican a los acusados en el lugar del hecho tienen la suficiente idoneidad para edificar sólidamente la convicción en esta autoridad judicial de que se ha demostrado la hipótesis acusatoria”, sostuvo la juez en los considerandos de la sentencia.
La juez también criticó la actuación de los peritos encargados de levantar la evidencia en la escena del crimen y, sobre todo, del que analizó estas pruebas porque sus resultados no arrojaron nada en el proceso.
NO FUERON CONCLUYENTES
“Esta judicial desecha absolutamente esas pruebas por no ser concluyentes, pues el mismo perito Noel Martín Corea ni siquiera sabe qué analizó; ni siquiera puede leer su propio informe pericial. Dice de forma inaudita que no encontraron pelos ni cabellos de la víctima (en la escena del crimen) cuando ahí estaban”, dijo la judicial.
También desechó los resultados de las muestras de calzado que se practicaron en la escena del crimen, pues no dan informes convincentes ni aclaran nada sobre los hechos.
Antes de dar a conocer su veredicto, la juez Toruño ordenó que los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, que estuvieron observando el juicio durante los tres días que duró, no ingresaran al recinto judicial.
En sus alegatos, los defensores de Volz y Chamorro adujeron que dos de los testigos propuestos por el Ministerio Público no eran idóneos, pero la juez sí cree que lo son.
“Los testigos Nelson López Dangla (que situó a Volz en la escena del crimen) y Pedro Joaquín Narváez (quien miró nervioso y con heridas a Chamorro) tienen toda la credibilidad necesaria, pues sus testimonios son confrontados con la evidencia de la perito médico forense (Isolda Vanesa Arcia) quien refiere que la víctima se defendió aruñando a sus victimarios y ambos presentan excoriaciones producidas por las uñas”, sostuvo la judicial.
La defensa de Volz refirió que éste se había lesionado el cuerpo al cargar el ataúd de la víctima, pero la juez no creyó este alegato por considerar que era una explicación inverosímil.
Para la juez fue evidente que “alguien se preocupó por encontrar testigos que dijeran que Erick Volz estaba en Managua a la hora del crimen”.
En efecto, la defensa del acusado presentó tres testimonios de personas que ubicaban a éste en Managua a la hora del crimen y además aseguraba que su defendido había rentado un carro (a eso de las 3:11 p.m.) para dirigirse a San Juan del Sur tras conocer la noticia de la muerte de Doris Ivania.
TESTIGO CLAVE
Sin embargo para la judicial fue importante la declaración de dos trabajadores de la empresa Hertz, que testificaron que la asistente de Volz llamó entre la una y las dos de la tarde (del 21 de noviembre) para rentar el vehículo, el que entregaron en la casa del acusado entre las 2:00 y las 2:30 p.m. y no pasadas las 3:00 como afirmó la defensa.
“Las defensas minimizan las contradicciones horarias de los testigos cuando no son mínimas sino que son de especial relevancia si tomamos en cuenta que el acusado, Erick Volz, solicitó a su asistente el alquiler del vehículo antes de que fuera descubierto el cadáver”, sostuvo la judicial.