- Selección de futbol hizo lo que las limitaciones permiten
Era imposible no sentir admiración por los partidos que hizo la Selección Nacional de Futbol ante Guatemala, El Salvador y Belice en la Copa de Naciones, con un juego que reflejó un avance, pese a las enormes limitaciones en las que está envuelto nuestro futbol.
Pero esperar un poco de lo mismo ante Honduras, en el duelo por el repechaje, era pedir un milagro. No era sensato pensar siquiera en un posible triunfo ante un rival que nos supera y por mucho, en todos los niveles: organización, especialización, preparación, virtudes y prototipo futbolístico sólo por mencionar algunas de sus características.
Lo que jamás se imaginó fue que la derrota sería tan humillante como se vio en la cancha. Los nicas saltaron de un juego ordenado, consciente, capaz de hacer daño al rival, a otro que sólo mostró miserias, migajas de futbol, perdidos en la cancha como si se tratara de otro club, distinto al de los primeros tres duelos.
No hubo orden, los goles en su mayoría fueron con Denis Espinosa arreglándosela solo ante los delanteros y volantes hondureños que paseaban por cada centímetro de la media cancha de Nicaragua como si se tratara de un juego de niños.
Esas dos realidades tan disímiles, al menos obliga a preguntarse ¿es ese nuestro nivel y sólo fue un espejismo lo que pasó en los tres duelos anteriores de la Copa de Naciones?
La respuesta no parece tan sencilla, pues no se puede negar que los nicas hicieron un gran trabajo ante los chapines, salvadoreños y mejor aún ante Belice pero Honduras puso las cosas en orden, demostrando que es demasiada pieza para nuestro futbol.
También se deben tomar en cuenta las condiciones en las que se da el partido. Nicaragua llegó con optimismo ante Honduras buscando el quinto cupo para la Copa de Oro, pero no sólo se enfrentó a un futbol superior, además a la realidad de hacer su cuarto juego en ocho días, algo a lo que no se está acostumbrado en los torneos nacionales.
Y a pesar de la buena condición física que se adquirió en la pretemporada bajo la dirección de Carlos De Toro, fue evidente que la movilidad de los catrachos dejó por mucho el esfuerzo que hacían los nicas por hacer su juego.
Fue encomiable el trabajo de los seleccionados por hacer lo mejor que pudieron, algo que no se puede decir de la Federación Nicaragüense de Futbol que sigue limitando las condiciones en la que trabajan las selecciones.
A modo de ironía, entre las diferencias entre los dos equipos, informó un diario hondureño previo al duelo Honduras-Nicaragua, que De Toro le pedía al utilero que lo tenía sin balones en el entrenamiento pero éste le contestó sin pensarla, que no podía hacer nada porque él sabía que andaban con las uñas.
No se puede aspirar a mucho, si los primeros que deben estar conscientes de las necesidades del equipo no lo están.
Nicaragua en esas condiciones puede aspirar a pequeños avances en su desarrollo, pero jamás a grandes empresas.
Por lo menos esta experiencia en la Copa de Naciones sirvió para ver que se puede mejorar el rendimiento con un entrenamiento profesional, pero se tiene que pensar en hacerlo con más recursos.
Lo lamentable es que el mayor recuerdo que quedará de esta Copa será esa humillante goleada, que para colmo, como para dejarla fija en nuestra memoria, fue el único partido que se transmitió a Nicaragua por televisión.