Un egipcio acusado de estar involucrado en los atentados ferroviarios de Madrid del 2004 se declaró inocente, a pesar de grabaciones de conversaciones telefónicas en las que él aparentemente se jactaba de haberlos organizado.
Al ser interrogado por su abogado defensor, Rabei Osman dijo que nunca tuvo ningún tipo de relación con los ataques del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los que murieron 191 personas y resultaron lesionadas más de mil 800.
Las diez explosiones son consideradas el peor ataque del terrorismo islámico en Europa.
Osman, que fue el primer acusado en subir al estrado durante el primer día del juicio, dijo en árabe que condenaba los ataques de Madrid total e incondicionalmente.
“Es una convicción que tengo muy clara”, sostuvo. Condenó también los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y los atentados del 2005 contra el sistema de transporte de Londres.
Osman fue arrestado en Milán, Italia en junio del 2004. De las 29 personas enjuiciadas a partir del jueves, él es uno de tres acusados de organizar los ataques.
DOLOROSOS RECUERDOS
Los ataques fueron los peores atribuidos a terroristas islámicos en Europa, y el juicio trajo dolorosos recuerdos de lo que para los españoles ha sido el hecho más traumático del país desde la guerra civil de los años treinta.
Los canales de televisión transmitieron imágenes de bolsas con cadáveres y trenes destrozados para recordar la devastación causada por los artefactos explosivos colocados en 10 mochilas que explotaron en cuatro trenes de pasajeros durante las horas pico de la mañana.
Dieciocho sospechosos observaron los procedimientos judiciales desde un cubículo con vidrio a prueba de balas, mientras que los otros 11 que se encuentran en libertad bajo fianza se sentaron en la sala de audiencias.
FAMILIARES DE VÍCTIMAS INDIGNADOS
Conchi Decos, quien perdió a su esposo en los ataques y estaba en la sala de audiencias, dijo que tuvo ganas de insultar a los acusados cuando los vio.
“Me he venido abajo. Dan ganas de insultarles, de decir lo que piensas, pero todos nos lo decimos muy bajito a nosotros mismos”, expresó a la AP durante una pausa en el proceso judicial.
Pilar Manjón, presidente de la asociación de víctimas del 11 de marzo, y quien perdió a su hijo de 20 años en la masacre, permaneció parada para ver a los acusados cuando entraron en la sala. Ellos bajaron la cabeza. “Algo tendrán que ocultar”, manifestó.
LAS CONDENAS
Siete de los acusados enfrentan posibles condenas a prisión de hasta 30 años cada uno por la matanza, y 18 años por 1,820 intentos de homicidio. Pero bajo las leyes españolas, la máxima pena que puede enfrentar una persona con una condena por terrorismo es de 40 años de cárcel.