Leonardo Nur, un capitán del Ejército colombiano dado por muerto hace cuatro años y hallado ayer esposado a un árbol por tropas oficiales, temiendo ser asesinado, se marcó en su cuerpo su nombre para no ser otro cadáver anónimo.
“Pensé que no iba a pasar vivo de esta semana y no quería morir como un N.N. (anónimo). Coloqué mi apellido, que era miembro del Ejército y el grado militar. Me lo marqué en el pecho, piernas, brazos, por si perdía algo (desmembrado), que de todas formas quedara una marca donde ubicar”, dijo.
El oficial narró la forma como, cuatro años después de haber sido secuestrado en una carretera del sur del país, tropas del batallón Vencedores de Cartago lo hallaron ayer en una zona rural entre los departamentos de Chocó y Valle del Cauca (oeste).
“(El secuestro) fue como una especie de penetración, como decimos en el Ejército. Me imagino que fue un grupo urbano de la guerrilla. Resulté drogado y cuando desperté no sabía qué día era ni cuántos (días) habían pasado. Iba en una embarcación por la Costa Pacífica”, narró el militar.
En una rueda de prensa realizada en un complejo militar del oeste del país, Nur enfatizó que nunca compartió su cautiverio con otras personas y que la mayor parte del tiempo permanecía amarrado a un árbol y fuertemente custodiado por sus captores.
“Volví a nacer. Volví a vivir. Cuando se camina, uno lleva un nudo en el cuello que no es corredizo para evitar intentos de fuga. Sentí temor por el fuego nutrido de los combates pero hoy me siento más feliz de pertenecer a un Ejército tan preparado como el colombiano”, dijo Nur a medios locales.
EL RESCATE
Según el general Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares, tropas de la Tercera Brigada del Ejército se enfrentaron a miembros de un reducto del rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista). Cuando los rebeldes huyeron, los militares encontraron a Nur esposado a un árbol.
“Es uno de esos casos extraordinarios que muestran la crueldad de estas organizaciones que secuestraron al capitán hace más de tres años. Nunca le dijeron a la familia y ellos lo dieron por muerto. Afortunadamente lo rescatamos en un combate en el cañón de Las Garrapatas donde no sabíamos que estaba”, dijo el vicepresidente colombiano Francisco Santos.
El capitán había desaparecido el 24 de mayo de 2003 cuando viajaba en un vehículo particular, y sus familiares nunca más tuvieron noticias de su paradero.