EL LANZADOR DOMINICANO RICARDO GÓMEZ es cargado por sus compañeros de equipo, después de asegurar la victoria del sábado y la coronación del Bóer en la Serie Final de la Liga Profesional. (LA PRENSA/G. Miranda)

BARRER NO FUE NADA FÁCIL

El Bóer logró su primer título de la Liga Profesional LEÓN DEJÓ CONSTANCIA DE SU RESISTENCIA El asombro por lo ocurrido permanece inalterable en las tinieblas. Empujados al callejón de la miseria después de sufrir cuatro derrotas consecutivas, los Leones no pueden creer cómo fueron despojados de toda ilusión. Ellos no eran favoritos para ganar […]

  • El Bóer logró su primer título de la Liga Profesional

LEÓN DEJÓ CONSTANCIA DE SU RESISTENCIA

El asombro por lo ocurrido permanece inalterable en las tinieblas. Empujados al callejón de la miseria después de sufrir cuatro derrotas consecutivas, los Leones no pueden creer cómo fueron despojados de toda ilusión.

Ellos no eran favoritos para ganar la serie, pero nunca se pensó que fueran barridos. Ningún equipo lo había sido en una final desde que se puso en marcha la etapa moderna de nuestro beisbol en 1970.

Qué terrible es para los Leones ser desalojados del presente tan bruscamente, como si no hubieran existido en esta serie. Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, les diría el poeta.

Los Indios se excedieron. Sus cuatro abridores funcionaron convenientemente atravesando por dificultades, la aplicación de contragolpes consistentes y oportunos fue decisivo, su defensa fue un factor simplificador significativo y el bullpen respondió mejor a las exigencias.

Aún juntando todo eso, los Indios comprobaron una de las leyes de Murphy: nada es tan fácil como parece, mucho menos barrer a los rugidores.

Cierto, la falta de bateo en el clutch, quitó ímpetu al León, pero uno piensa; ¡Ah, sin esos errores de Ronald Garth y Norman Cardoze, las dificultades de la tribu hubiesen sido mayores!

Desgraciadamente, ya no hay lugar para especular.

El jonrón de Williams

Con más de 20 mil corazones bombeando ansiedad aceleradamente entre las ruinas de lo que una vez fue el Gran Estadio Nacional, León tomó ventaja por 3-0 agrediendo en el propio inicio al derecho Juan Figueroa, el pitcher más difícil de batear en el campeonato.

El Bóer respondió con un roletazo impulsador de Clyde Williams y se acercó 3-2 en el cuarto con cohete de Marlon Abea contra Aristides Sevilla.

La presión apretaba los cuellos de los managers Gustavo Oramas y Noel Areas, cuando con dos a bordo en el cierre del octavo, y Luis Perdono lanzando desde la cima de la montaña, Clyde Williams se voló la cerca volteando espectacularmente la pizarra.

Ahora los Indios ganaban 5-3 y León se sintió enjaulado, pero tuvo aliento para lanzar otro zarpazo con hits consecutivos de Esteban Ramírez y Maikel Jova, estrechar la distancia 5-4, y sostener una seria amenaza con el empate en tercera. Finalmente se desvanecieron atornillados por el pitcheo de relevo de Julio César Raudez.

Otro final angustioso

Todavía con el sistema nervioso alterado por lo visto en la noche anterior, unos 18 mil se acomodaron en las tribunas para ser testigos de la segunda batalla. León volvió a arremeter con rapidez y precisión, y doble de Henry Roa, impulsó par de carreras contra Miguel Pérez.

En el siguiente turno, los Indios contragolpearon como lo hacía Joe Frazier en sus mejores momentos. Hit de Kelly Ramos movió hacia el plato a Darío Delgado, frustrando un tiro de Ramírez que escapó al control del catcher Espino, y Marval, con otra estocada, borró la diferencia.

En el tercer inning del Bóer, un hit de Marlon y un extra bases de Kelly Ramos aturdieron al veloz Luz Portobanco y proporcionaron una ventaja de 4 por 2.

León, que siempre consigue transfusiones de sangre, se aproximó 4-3 con hit productor de Norman, pero los Indios volvieron a la carga con un cañonazo del humeante Ramos, remolcador de dos carreras más en el quinto, adelantándose 6-3.

Todo parecía estar bajo control y Noel no titubeó en confiarle el cierre a Wilber Bucardo, de buenos antecedentes en la Liga, pero no probado en la olla de presión de la final.

Los leones se levantaron de la lona y se volcaron ofensivamente. Hits seguidos de Sandor Guido y Norman Cardoze después de un out en ese noveno inning, y doblete del emergente Lenín Aragón hicieron sentirse a la multitud sentada en una estufa caliente.

Con la pizarra 6-5 y el temor creciendo, entró Ricardo Gómez para dominar a Yasmir García y paralizar a Yosvany Almario.

Jaque al “Rey León”

Con la serie trasladada a León y el Bóer fracasando en cada una de sus constantes amenazas contra Willie Lebrón, el jonrón solitario de Henry Roa doblando el brazo de Julio Raudez, establecía la diferencia en la pizarra después de cuatro entradas.

El Bóer empató en el quinto con hit de Jorge Luis Avellán y continuó cabalgando hacia su tercera victoria consecutiva, aprovechando un error de Ronald Garth en el séptimo, intentando realizar una jugada de gran brillantez. Las tres carreras conseguidas por el equipo indio en ese episodio, terminaron con el suspenso desequilibrando el marcador.

Las cifras se ampliaron 6-1 en el noveno, con hit impulsador de dos conectados por Marlon Abea.

Alrededor de las columnas de humo del tercer juego, hay quienes piensan que Lebrón, ponchador de seis Indios y con sólo una carrera en contra, tenía cuerda para continuar mientras Amaury Sanit y Perdomo terminaban de afilarse en el bullpen.

Como en el 90 frente a los Dantos, los rugidores estaban atrás 0-3. En las puertas del cuarto juego, la pregunta era: ¿Serían estos del 2007 capaces de fabricar otra proeza similar?

No, no pudo ser

Con las tres batallas previas, León pegó primero en el cuarto duelo con hit productor de Norman en el segundo inning, mostrando al derecho Miguel Gómez, vulnerable con su pitcheo de localización.

Manteniéndose aferrados al guión, los Indios respondieron de inmediato con hit de Marlon Abea que empujó a Jimmy, pero tuvieron que esperar hasta el séptimo, para sacar el máximo provecho a un error de Norman Cardoze, su segundo del juego, y fabricar dos carreras consecuencia de otro cañonazo oportuno de Marlon Abea inutilizando la base intencional a Williams.

Con la pizarra en contra 3-1 y dos outs en el noveno, León no tiró la toalla. Yasmir García y Ronald Garth conectaron hits seguidos haciendo regresar al público a sus butacas, pero Ricardo Gómez dominó a Almario con flay al left asegurando la imprevisible barrida.

Las apariencias engañan. No fue fácil lograrlo.

Dicen que el corazón de una tortuga sigue latiendo varias horas después de haber muerto. También el de los Leones.

Qué cruel es ser despojado de toda ilusión. La noche del sábado, la luna miraba a los rugidores en forma siniestra.

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