Beirut.-AFP
El toque de queda fue levantado ayer en la capital de Líbano, un día después de los violentos incidentes entre partidarios del gobierno y la oposición que reavivaron el fantasma de la guerra civil.
Esos enfrentamientos entre sunitas y chiítas, de una amplitud sin precedentes desde la guerra civil (1975-1990), dejaron el jueves cuatro muertos y más de 150 heridos en varios barrios de mayoría musulmana de Beirut.
El ejército aseguró este viernes que la situación está “bajo control”, pero no excluyó decretar un nuevo toque de queda.
Al levantarse el toque de queda la vida reanudó su marcha en Beirut y los comercios y tiendas abrieron sus puertas. Sin embargo, las escuelas y universidades, tanto públicas como privadas, seguirán cerradas hasta el lunes.
En el barrio de Zokak al Blat, escenario de gran parte de la violencia de la víspera, sólo la presencia de contenedores de basura volcados o incendiados y de tanques del ejército apostados en los cruces recordaban los enfrentamientos del jueves.
Las reyertas a pedradas y con palos entre partidarios de la oposición y del gobierno comenzaron en la Universidad Árabe, al sur de Beirut, un barrio ahora en calma bajo la vigilancia de los militares. Luego, los incidentes se extendieron a los barrios limítrofes y a otros sectores poblados por sunitas y chiítas, donde grupos quemaron automóviles y levantaron barricadas con neumáticos incendiados.
EL FANTASMA DE LA GUERRA
La prensa publicó las fotos de francotiradores ocultos en los techos de las casas, lo cual trajo amargos recuerdos de las numerosas víctimas de sus disparos durante la guerra civil.
Uno de los líderes cristianos de la mayoría parlamentaria, Samir Geagea, advirtió este viernes del peligro de “guerra civil” si la oposición sigue con su tentativa de hacer caer al gobierno “por la fuerza”. “Siniora no caerá bajo presión (…) y si ustedes prosiguen, habrá una guerra civil”, declaró Geagea, jefe del partido de las Fuerzas Libanesas.
La prensa, por su parte, encendió la alarma enarbolando el riesgo de una nueva guerra civil.
“El Líbano bajo la sedición. Poco importa quién es el responsable. Poco importa quién comenzó los enfrentamientos. Lo que se necesita es una solución política rápida y un gobierno de unión nacional”, estimó el diario de oposición Ad Diyar.
La crisis comenzó con la renuncia de seis ministros prosirios del gabinete en noviembre.