Pocas canciones, en nuestra historia musical, han alcanzado tanta popularidad, como la que compuso Jorge Isaac Carballo al candidato de la Unión Nacional Opositora (UNO), Fernando Agüero Rocha para las elecciones presidenciales de 1967.
“Joven y sincero/ noble de corazón/ Agüero líder del pueblo/ líder de oposición”. Bandas de chicheros, marimbas, tríos, ejecutaban la canción en toda forma y lugar. Se cantaba y bailaba, enardecía los ánimos. Fue la mayor identidad musical que ha tenido un líder político.
“¡Con Fernando ando/ con Agüero muero/ porque para Agüero/ el pueblo es primero!” No fue sólo un canto. Cuántos nicaragüenses derramaron su sangre, creyendo en quien fuera uno de los líderes de mayor arrastre popular de Nicaragua.
Nacido en 1917, está cumpliendo 90 años. En su juventud se destacó como líder estudiantil, estuvo confinado en Corn Island. Estudió Medicina y realizó un postgrado de Oftalmología con el famoso especialista Castroviejo, en Nueva York.
EL KUPIA-KUMI
Gracias al esfuerzo del sacerdote capuchino Gregorio Smutko, conocido como el padre Goyito, aunque era bastante alto, ya fallecido, se presentó en el Teatro Rubén Darío, un extraordinario espectáculo de cantos y danzas de la Costa Caribe de Nicaragua, con el nombre miskito de “Kupia-Kumi”, que significa “Un solo corazón”.
En 1970 Anastasio Somoza Debayle y Fernando Agüero Rocha inician conversaciones a través de delegados, el 27 de noviembre firman una declaración conjunta, en representación de los juntas directivas nacionales y legales de los dos partidos históricos de la nación, según el comunicado oficial.
El pueblo nicaragüense se siente traicionado por el líder en quien se creyera tanto, hasta dar la vida por su causa. Se llama al pacto “Kupia-Kumi”, nombre con el que históricamente se conoce al acuerdo entre Somoza Debayle y Agüero Rocha, firmado en el Palacio Nacional.
En el Teatro Nacional Rubén Darío, el 28 de mayo de 1971 se firma el Pacto Somoza-Agüero, lo hacen en representación de las agrupaciones “que juntas resumían la imagen histórica de la nación, a partir de la independencia, y son responsables ante las actuales y futuras generaciones de la patria”.
Convienen en que “el paralelismo histórico, en sus términos auténticos de legalidad y popularidad, sigue determinando a la República y la preserva de las amenazas del extremismo, que se nutre de la pluralidad y dispersión política”. Citan el acuerdo entre los generales Tomás Martínez Guerrero y Máximo Jerez Tellería.
Expresa el texto del Pacto que “ambos partidos perciben a la par tentaciones y amenazas del comunismo internacional que se nutre en la discordia y en el fraccionamiento de los grandes partidos”. Acuerdan convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, señalando la elección para el primer domingo de 1972 y la instalación el 15 de abril.
Según el Pacto, antes del 1 de mayo de 1972, la Asamblea Nacional Constituyente elegiría una Junta de Gobierno, compuesta por tres ciudadanos, dos miembros pertenecientes al partido de mayoría y uno por el partido que obtuviera el segundo lugar. El período de la Junta sería de dos años y medio.
La población llamó al triunvirato “la pata de gallina”. Fueron sus miembros, el general Roberto Martínez Lacayo y Alfonso Lovo Cordero, el tercero fue Fernando Agüero Rocha. El período de la Junta comenzó el 1 de mayo de 1972 y termino el 1 de diciembre de 1974, fecha en que asumió de nuevo la Presidencia, Anastasio Somoza Debayle.
El control del Ejercito lo mantuvo Somoza Debayle. El 23 de diciembre de 1972 ocurre el terremoto de Managua y se hace nombrar Presidente del Comité de Reconstrucción, concentrando mayor poder. Agüero Rocha cae en desacuerdo y es sustituido por Edmundo Paguagua Irías, conocido como “Piojo Peinado”.
El distanciamiento entre el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Agüero Rocha es tan grande que éste lo llega a acusar por injurias y calumnias, iniciándose un proceso que los alejó más. El 10 de enero de 1978 por la noche, Agüero Rocha, en compañía de su esposa doña Margarita César de Agüero, después de varios años estuvieron cerca de Pedro Joaquín, ya cuando su cuerpo estaba dentro del ataúd, en las instalaciones del diario LA PRENSA, en la Carretera Norte.
Años más tarde, cuando las pláticas en Sapoá, entre el Gobierno de Nicaragua y la llamada Contra, Fernando Agüero Rocha formó parte de esa delegación. Se le vio tímido y receloso. A nadie se le ocurrió decir, mucho menos cantar: “¡Con Fernando ando/ con Agüero muero!”