En febrero del 2003, era bastante común observar a don José Hernaldo Valdez Ibarra en la ventana de su casa. Ahí permanecía varias horas retocando la imagen de la Virgen de Concepción. (LA PRENSA/ N.SANCHEZ)

Muere retocador de imágenes

Corresponsal/Rivas Por más de 50 años, don José Hernaldo Valdez Ibarra se dedicó a revivir y a dar color a imágenes dañadas, principalmente de santos. Hasta su muerte, ocurrida hace algunos días, cumplió con una de sus aspiraciones, “hacer una labor de arte y de trabajo fino”, algo que realizó gran parte de su vida. […]

Corresponsal/Rivas

Por más de 50 años, don José Hernaldo Valdez Ibarra se dedicó a revivir y a dar color a imágenes dañadas, principalmente de santos.

Hasta su muerte, ocurrida hace algunos días, cumplió con una de sus aspiraciones, “hacer una labor de arte y de trabajo fino”, algo que realizó gran parte de su vida.

En el año 2003, cuando LA PRENSA entrevistó a don José Hernaldo en su casa de habitación, en el barrio La Puebla, este ciudadano confesaba que lo que realmente le gustaba era “devolverle el color a las imágenes” y para entonces (cuando tenía 76 años) decía que continuaría retocando santos “hasta que el Señor así lo dispusiera”.

Don José Hernaldo murió esta pasada semana, pero sus vecinos y quienes pasaban cerca de su casa de habitación le recordarán como un simpático señor de pelo canoso que a diario, a orillas de su ventana, devolvía el rostro a imágenes gastadas por el tiempo o simplemente restablecía el color de éstas.

Este ciudadano aprendió de su padre de crianza el arte de retocar imágenes y aseguraba que aunque al principio hacía trabajos por necesidad, luego comprendió que mezclar colores para adecuarlos de una forma armoniosa en una imagen era más que reconfortante.

Además del arte de retocar imágenes, don José Hernaldo era especialista en reparar adornos quebrados. Durante la entrevista realizada en el 2003, este señor sostenía que “el hombre trabajador tenía mucha vida” y su labor es lo que quizás lo mantuvo con vida hasta sus 80 años. Siempre aseguró que su mayor orgullo era tener hijos preparados, en total procreó 14.

LA ESTATUA HISTÓRICA

Como anécdota de la trayectoria artística de don José Hernaldo, hace 27 años el entonces alcalde del municipio de Tola le encargó que esculpiera una estatua del cura guerrillero Gaspar García Laviana, pero la efigie nunca fue retirada.

La escultura tiene base de cemento, una boina en su cabeza, una sotana que cae sobre sus pies que calzan botas de combate, un rifle de madera y mide poco más de un metro.

“El santero”, a como le llamaban algunos, también tallaba imágenes en madera y sus trabajos eran demandados en otros departamentos, así como en el extranjero.

Uno de los trabajos que más le gustó a don José Hernaldo, según comentaba en aquel entonces, fue haber retocado a Jesús del Rescate, una de las reliquias religiosas más importantes de los rivenses.

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