- De cenicienta de octubre, pasaron a ser los campeones en Serie Mundial
ESPN/deportes
MIAMI.— De todos los clubes que alcanzaron la postemporada de Grandes Ligas en el 2006, el menos probable ganador de la Serie Mundial era San Luis.
Los Cardenales no solamente tuvieron la menor cantidad de triunfos en la serie regular (83) entre los seis clasificados, sino que además perdieron nueve de sus últimos 12 juegos y alcanzaron los playoffs el último día, ayudados por una derrota de los Astros de Houston ante los Bravos de Atlanta.
A estas dificultades se unía la salida por lesión del cerrador Jason Isringhausen y la merma ofensiva, por las mismas razones, del jardinero central Jim Edmonds y del antesalista Scott Rolen, los llamados a proteger en la alineación al inicialista dominicano Albert Pujols.
A pesar del oscuro panorama a su alrededor, los Cardenales derrotaron en cuatro partidos a los Padres de San Diego en la primera ronda de play offs y avanzaron a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los poderosos Mets de Nueva York, que con 97 éxitos encabezaron el circuito.
Con el pitcheo de los abridores Jeff Suppan y Jeff Weaver, el juego completo de Pujols y surgimiento como estrellas del cerrador de emergencia Adam Wainwright y el receptor Yadier Molina, San Luis obligó a la celebración de un séptimo choque en la casa de los Mets para definir el representante del viejo circuito en la Serie Mundial.
Molina pegó un cuadrangular de dos carreras en la novena entrada y Wainwright ponchó a Carlos Beltrán para terminar el partido en la victoria de San Luis 3-1 ante 56,357 incrédulos y adoloridos fanáticos en Shea Stadium en el juego decisivo.
Los Cardenales consiguieron el pase al Clásico de Otoño por primera vez desde 1987 para enfrentar a los Tigres de Detroit, con los que no disputaban el campeonato desde 1968.
Los Tigres habían saltado de 71 victorias en el 2005 a 95 en el 2006 y durante los play offs de la Liga Americana eliminaron a los Yanquis de Nueva York y Atléticos de Oakland.
Un extremadamente superior cuerpo de lanzadores, aunque inexperimentado, y una alineación ofensiva de temer, hicieron de Detroit un claro favorito para vencer a San Luis y mantener el dominio del joven circuito en la Serie Mundial.
Los felinos llegaron al clásico con una cadena de siete victorias en la postemporada y una semana de descanso, tras barrer en cuatro juegos a Oakland en la Serie de Campeonato.
El pitcheo de los Cardenales (2.05) compensó la debacle de Pujols (.200 con dos empujadas) y de la ofensiva roja (.228) para superar con facilidad (4-1) a unos Tigres que cometieron ocho errores en cinco partidos y que tuvieron un anémico desempeño ofensivo (.199).
Con la serie empatada 1-1 el derecho Chris Carpenter lanzó ocho entradas en blanco para que los Cardenales ganaran 5-0 en el primer partido de Serie Mundial del Busch Stadium II.
Pujols bateó un doble y anotó en la cuarta entrada, en uno de sus batazos el lanzador Joel Zumaya cometió error en tiro a tercera base que produjo dos carreras para San Luis en la séptima y mientras bateaba en el octavo, el relevista Zach Miner lanzó desviado al plato, permitiendo que anotara So Taguchi la quinta carrera de los rojos.
El resto fue historia. San Luis siguió pegando batazos oportunos, la defensa de Detroit jugando “a la pelota caliente” y los Cardenales se alzaron con su primera corona desde 1982 y la décima de su historia, segunda mayor cifra tras los 26 títulos de los Yanquis.
Con 83 victorias, San Luis se convirtió en el octavo conjunto que tuvo menos de 90 éxitos en la vuelta regular y atrapó la corona. Los Dodgers de Los Ángeles de 1981, cuando una huelga recortó la temporada, apenas ganaron 63 partidos, mientras que los Medias Rojas de Boston de 1918 consiguieron 75 triunfos con un calendario de menos de 130 partidos.
El torpedero David Eckstein bateó .364 y remolcó cuatro carreras para ganar el premio de Jugador Más Valioso de la serie. Wainwright (1-0, 0.00, 1 Sv y 5 ponches), Carpenter y Weaver (1-1, 2.77 y 14 ponches en 13 IL) también fueron buenos candidatos.
El manager Tony LaRussa se unió a Sparky Anderson (Cincinnati y Detroit) como los únicos que han ganado anillos en ambas ligas. LaRussa fue campeón con Oakland en 1989.
Pujols, quien es considerado el mejor jugador de las Grandes Ligas actualmente, colocó en su cabeza una corona de campeón en su sexta temporada.
“Soy campeón. He probado lo que es ganar y eso es lo más importante”, dijo Pujols mientras era bañado con champagne por sus compañeros en el vestidor de los Cardenales tras el triunfo 4-2 en el quinto partido.
Pujols batea .332 con 250 jonrones y 758 carreras impulsadas en su carrera. Eso es igual a promediar .332, 41.6 jonrones y 126.3 carreras anualmente.
“No importa si no gano el Jugador Más Valioso, si no soy mencionado en ninguna premiación, lo que sea. Esta noche he completado el sueño que tienen todos los jugadores desde antes de comenzar sus carreras”, dijo Pujols, quien eventualmente perdió el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional ante el inicialista Ryan Howard, de Filadelfia.