Everth Espinosa, viene con una carga, sobre el túnel oscuro, húmedo y resbaloso, auxiliado por una linterna. (fotos/LA PRENSA/J. GARTH)

Los niños que viven del oro

Los padres de familia argumentan que trabajan así por necesidad. La Iglesia católica está en contra del trabajo infantil, pero el hambre no entiende de razones y los niños se fajan en esta peligrosa labor Corresponsal/Triángulo Minero Unos 30 niños, de 11 a 16 años, trabajan como cargadores de las peligrosas minas en el cerro […]

  • Los padres de familia argumentan que trabajan así por necesidad. La Iglesia católica está en contra del trabajo infantil, pero el hambre no entiende de razones y los niños se fajan en esta peligrosa labor

Corresponsal/Triángulo Minero

Unos 30 niños, de 11 a 16 años, trabajan como cargadores de las peligrosas minas en el cerro El Capitán, de Bonanza. Son llevados por sus padres a quebrar y jalar piedras de las minas, según confirmó la delegada del Ministerio de la Familia, Gema López López.

En un recorrido realizado por el Diario LA PRENSA por varias zonas de trabajo de la minería artesanal en Bonanza, encontró a dos niños que estaban cargando la broza (material aurífero) en una mina, donde recorrían una distancia de cien metros sobre la oscuridad, auxiliados por una linterna de mano puesta en la cabeza.

Everth Espinosa Somoza, de 13 años y Milton Bravo Amador, de 11, trabajan de siete de la mañana a dos de la tarde jalando un saco que pesa aproximadamente 80 libras, para ganarse cincuenta córdobas.

“Nos pagan cincuenta córdobas a cada uno por jalar una tonelada de broza, que son treinta baldes de piedra”, dijo Everth Espinosa.

Nos introdujimos en la mina junto con los niños para conocer el área donde trabajan y nos encontramos con un hoyo, que mide un pies y medio de profundidad. Al entrar se tiene que bajar sobre unas escaleras, lisas por la humedad y el lodo, luego los pequeños tienen que usar linternas de mano para poder ver. Caminan bajo lodo hasta llegar al lugar donde está el material, luego regresan y lo llevan hasta la salida del hoyo, con un saco al hombro, donde llevan entre 60 y 80 libras de piedras.

Absalón Toledo, presidente de la cooperativa de mineros artesanales de Bonanza, inicialmente dijo que en las encuestas que realizaron no reflejan el trabajo infantil en las áreas, pero cuando le mencionamos a dos niños que encontramos en la mina El Capitán, dijo que ésos son llevados por sus padres a trabajar.

“El trabajo infantil está en todos lados, no es culpa del Gobierno, ni de las cooperativas, ni de la empresa minera, esa es una irresponsabilidad de los padres que se los llevan a trabajar”, sostuvo el líder de la minería artesanal en Bonanza.

El padre Nilo Mitchell Ritman, párroco interino de la Iglesia católica en Bonanza, dijo que los niños no tienen que trabajar, deben estudiar. “Aquí he visto que los niños no tienen un centro de diversión, pero no es correcto que los niños sean utilizados para trabajar en la mina”, dijo.

“Los padres de estos niños deben tomar conciencia que están mandando a sus hijos a la muerte, estos niños pueden morir a temprana edad por un accidente, y les limita el crecimiento”, refirió el prelado.

Gema López López dijo que el Ministerio de la Familia ha hecho trabajos de campo en diferentes sectores donde laboran estos niños para explicarles a los padres el peligro, pero muchos argumentan que llevan a sus vástagos a trabajar en estas labores que son peligrosas debido a la situación económica en que viven.

La cantidad de niños no se ha incrementado, se mantiene la misma cantidad, pero el peligro siempre es latente, en cualquier momento pueden quedar aterrados señaló la funcionaria.

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