- 150 mujeres en Chinandega procesan la semilla de este árbol
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Corresponsal / Chinandega
De la semilla de ojoche, 150 mujeres sanpedranas se dedican a sacar cereal, tortilla, galletas, mermelada, cajetas, pasteles y hasta café.
“Nuestra ocupación era cuidar niños. Ahora nos mantenemos ocupadas y recibiendo un sueldo con dignidad”, dijo Juana Bautista Sánchez Villalobos, presidenta de la Asociación de productoras de ojoche, en San Pedro de Potrero Grande, en el departamento de Chinandega.
Sánchez relató que al pueblo llegó la norteamericana Erika Boma, quien les recomendó usar la semilla de este árbol, muy común en la zona y que fue la comida de la gente pobre, en tiempos pasados.
Así dividieron el trabajo. Un grupo se dedica a levantar el fruto, otras a lavarlo, otras a secarlo, tostarlo y molerlo, en forma artesanal.
“Trabajamos de acuerdo a los pedidos que no hacen en Chinandega y Managua”, dijo Sánchez, que mostró un primoroso empaque del producto, que tiene posibilidades de ser exportado a Europa.
Las mujeres de San Pedro aprecian la ocupación. “Primero porque somos familias pobres, luego porque es un alimento rico en vitaminas y finalmente porque a través de esta labor nos contactamos socialmente con gentes de otros departamentos y países”, detalló Sánchez.
Económicamente también se agregan cambios. Mientras ellas vendían la libra de frijol a cuatro córdobas, la libra de ojoche la comercializan a 14 ó 15 córdobas.
La semilla de ojoche es común en los bosques tropicales, contiene triptofano que es una sustancia que ayuda al relajamiento y al estrés y es muy nutritivo por sus proteínas, calcio, hierro, vitaminas E, B y C y potasio y fibra, con las que previene la osteoporosis, la artritis y enfermedades del aparato digestivo.