- Empujones y chifletas en el Congreso
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Notas Relacionadas > El flamante presidente mexicano Felipe Calderón inició el viernes su mandato hasta el 2012, en medio de una profunda división política que se reflejó en la insólita disputa entre la izquierda opositora y la derecha gobernante por el control del recinto legislativo indicado para la toma de posesión.
La accidentada ceremonia de juramento reveló en pocos minutos la polarización del escenario político y el encono entre las dos principales fuerzas del país, el gobernante Partido Acción Nacional (PAN, derecha) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda).
Calderón, un abogado de 44 años, dio muestras de fortaleza al inicio de su gestión al no desistir de concurrir a la ceremonia, pese a los incidentes y las amenazas de la izquierda de boicotear su investidura.
Pero el mandatario conservador deberá mostrar un temple similar para lidiar con una izquierda que se ha juramentado no darle ni un instante de tregua durante su mandato, dolida porque considera que Calderón ganó la elección presidencial del 2 de julio gracias a un presunto “fraude de Estado”.
El triunfo de Calderón por un exiguo margen de 0.56 por ciento de los votos sobre el líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador, profundizó las diferencias, pero la crisis se desató tras los comicios de julio.
El espectáculo de legisladores de ambos bloques tomándose a golpes de puño para defender espacios en el recinto de la Cámara de Diputados, donde poco después juró Calderón, fue el penoso corolario de la disputa postelectoral.
Sin embargo, la crisis no se ha despejado y se abre la etapa de confrontación de la izquierda con el nuevo gobierno.
Calderón hizo varios llamados a la unidad y la concordia, consciente de que su mandato iniciaría condicionado por una oposición que rechaza cualquier acuerdo con un “presidente espurio”, como lo confirmó este viernes López Obrador durante un acto ante decenas de miles de seguidores.
La izquierda, que acarició el poder en México, la principal economía regional, mantiene un debate interno entre los que propician una oposición frontal, como López Obrador, o impulsar acuerdos, entre ellos varios legisladores del PRD y otras figuras, como el escritor Carlos Fuentes.
El líder izquierdista organizó un campamento que se mantuvo durante unos 45 días en la principal avenida capitalina y se autoproclamó “presidente legítimo” de México, lo que fue visto por analistas como iniciativas que le mellarán su prestigio político.
El Presidente de México, Felipe Calderón, anunció ayer como prioridad de su gobierno el restablecimiento de la seguridad pública en el país y propuso un programa de reorganización de las fuerzas del orden.