Es difícil juzgar con sólo seis partidos jugados una temporada a la cual le faltan 48. Aún así, el entusiasmo que se percibe por la III Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional no deja de ser una señal alentadora.
Después de dos fines de semana la impresión que nos ha quedado es que ésta será una liga a tres bandas, como dirían los analistas políticos criollos: Chinandega, León y Bóer, que son tropas de mucho equilibrio. El San Fernando debe apurarse.
Más allá del récord (2-4), Chinandega me parece de nuevo el conjunto de mejor balance. Julio Raudez, William Juárez, Miguel Pérez, Mario Peña y Boanerges Espinoza, son brazos probados. Y ese line up, con Ambiorix Concepción, Wilson Batista, Shawn Bowman, Jake Blalock y Edgard López, es cosa seria. Es más, este equipo me parece mejor que el de las pasadas dos campañas, pero claro, aún debe probarlo.
A los Leones se les ve algo más que su garra habitual. Y es su pitcheo. Con Aristides Sevilla, Edisbel Benítez y Julio Villalón, más Amaury Sanit y Norman López, ese club debe seguir rugiendo.
Su ataque es responsable. Tienen en fila a Maikel Jova, Justo Rivas, Henry Roa, Alexis Hernández y César Quintero, más Sandor Guido y el siempre útil Yasmir García.
Aún no tengo un criterio preciso sobre el pitcheo del Bóer, pero me gusta su defensa y su fundamento está en el ataque. Están peleando y es claro su afán por escapar a la mediocridad que los ha perseguido en el pasado.
Ahí hay brazos respetables como el de Miguel Gómez y Ricardo Gómez, además de los dos carabineros cubanos, pero es urgente que Carlos Artiles reaccione, después de dos salidas desafortunadas.
El San Fernando podría necesitar mayor refuerzo, pero más que cualquier otra cosa, necesita que sus bateadores clave como Cardoze y Castro, comiencen a tronar. De lo contrario, se pueden quedar rezagados.